lunes, 28 de abril de 2008

Bipolar

A veces me canso y me rebelo
de recibir migajas de tu amor partido,
me descanso en silencios de distancias
a llenar de nuevo mi cántaro vacío.

Me provocas, me usas y me desusas
a tu placer y antojo al amor mío,
y se vuelve rutina mi presencia,
y te vuelves inmune a mi cariño.

Y me alejo y vuelvo reincidente
a buscar el cielo prometido
aún sabiendo que las tormentas,
son constantes en tu eterno desvarío.

A veces me canso y me rebelo
pero no puedo modificar mi destino,
que me acerca incontrolable aunque no quiera
a buscar de nuevo al amor mío.

Apatía

Parálisis total, apoplejía estentórea
que me retiene sumiso al borde del precipicio.
No reniego de mis ansias solo me impido seguir,
al amor que está lejano, inmaculadamente intacto.

Lo carnal de tus labios tortura mi mente
como un bálsamo insano, de escarapelas de espinas,
rojas encarnadas apretadas en la espera,
de saber que no llegaré, el temor no me deja.

Espera

Hubo un tiempo de espera, hubo nada,
amaneceres vacíos de aromas y caricias
puertas escondiéndome entre paredes oscuras.
Hubo ausencias de amores deseados,
nada fue, nada queda,
lo que ansía el alma se transforma en angustia
cuando se desilusiona en la espera.
Entonces aprendí que todo llega,
que el tiempo me proveerá en el tiempo
de amores o de nada
y desde entonces ya no espero,
sigo alimentando mis sueños
detrás de cada puerta cerrada.

sábado, 26 de abril de 2008

Inconcluso

Lo vi en mi alma tendido
deshilachado de hastío,
aterido por el tiempo
y telarañas de frío.

El, había sobrevivido
catástrofes de olvidos,
desilusiones de amores
en sábanas sin cariños.

Anoche murió mi sueño
lo vi en mi alma tendido,
sangrando sus ilusiones,
sin terminar su camino.

Reconciliación

A la realidad perenne de días de grises y claros,
desde mi desesperación vuelvo a nacer altivo,
veo transcurrir mi existir etéreo,
por callejones cargados de escepticismo.

Nada es más fuerte que el temor
de la equivocación constante,
del yerro malsano que acumula vidrios rotos
y vacías cuencas de enceguecidos ojos.

La tempestad arrasa la pasión incomprendida,
hacia al abismo profundo de los tiempos,
desgarra corazones inmisericordiosos,
con la justificación del vivir por instinto.

Vuelvo reconciliado a caminar erguido,
demoliendo piedras de rústicos caminos,
diluyendo rastros de un pasado tibio,
a buscar mi esencia entre los rotos vidrios.

Sin reflejos

Hoy queda solo el eco vacío
de mi voz rebotando en al espejo
privilegiado eterno que compartió conmigo
sus ojos recién abiertos.

Las marcas de la almohada en su rostro cansado,
la amplitud de su boca en un bostezo susurrado,
su aliento a menta fresca humedeciendo mis labios,
y el adiós de una lágrima sobre el vidrio empañado.

domingo, 20 de abril de 2008

El vagar de los sentidos

Mis Sentidos, de mis horas sin vos únicos testigos,
vagando por mis espacios confundidos,
te Observan arrojada al lecho de mis labios tibios,
Saboreando el néctar de tu sexo infinito y receptivo.
donde cobijé tantas veces mis predispuestos sentidos,
al Aroma a fresias en cántaro de fuegos sumergidos,
que quemaban los Táctiles dedos en incesantes recorridos,
movilizando el placer de tus sentidos, que eran también los míos.
y la percepción del tiempo en la pulsación de tus latidos
llenándome de alborotados Sonidos el corazón mío,
por el goce del amor compartido.

Solo dame una razón

Solo una que me ayude a entender la distancia
a atesorar en el tiempo la ausencia de tu presencia.
Quiero probarme que soy capaz de sobrevivir en el exilio,
de tus brazos que no abrazan de tu labios que no besan,
cuando el egoísmo que acarreas con tu esencia,
elige los tiempos para poder amarnos, para poder sentirnos.
cuando eres fuego arrasador avanzando inquietante,
in crescendo en el tiempo, hasta volverte incontrolable hoguera,
para luego aminorar tu marcha en señal de cansancio,
de distracción aparente.
Escondes tus manos en el espacio oculto de la indiferencia
donde el roce pasa desapercibido a los ojos de mi búsqueda,
y dejas de ser mía para volverte de nadie,
te encierras en el abandono de no querer,
hasta lo que quisiste un tiempo antes,
y que ya es recuerdo ausente por el paso efímero del tiempo.
Solo una razón te pido para seguir queriéndote,
sin caer en el desánimo que provoca el silencio,
de tus manos que no tocan, de tus labios que no besan,
y de tu indiferencia cuando me dejas.