domingo, 28 de junio de 2009

Limas púrpuras




Aquí yo real;
allá vivo, me permites tiempos.
Aquí tú vives, todo es tuyo.
Metáforas de vida
eres en colores…

Corre el aire en alas del mar
lleva, trae
mandas, recibo.

Y somos…somos..

Apenas el rubor
pinta persianas en tus pómulos;
detrás tu inocencia
dialoga amor conmigo.

Y te recibo…

Mansa mente invasora
me puedes cuando puedes,
cedo y me tienes;
allá fui
allá me quedo.

No hay vueltas
a estas calles vacías
que no hablan muros
que no cuentan ladrillos
porque son aire de mar.

Que atraviesa y trae y me lleva
a tu isla;
y me posa en tu sed
de agua de cocos.

¿Acaso hay corazones
limas púrpuras?

¡Sí! yo los pinto en tus médulas
cuando navego en ellas
y me clono en ti.

Y somos…somos…

Gotas




La casa silenciosa no dice nada;
apenas el agua de gotas
cayendo en monólogo compás
de la canilla mal cerrada.

Y tu silencio;
tus sones en mi cabeza
salpican uno a uno
y tu risa que no calla,
que deleita pero que falta,
precisamente el día de hoy
cuando el silencio de la casa
cae como púas de agua en mi cabeza.

Se confunden las urgencias de escapar
de las monotonía de esas gotas
y de encontrar las tuyas
como música refrescante del alma.

Y el silencio de la casa muerde mis labios,
te extraña, nuevamente ella te extraña;
porque esas gotas aturden
los ecos que quedan de tu risa
cuando ríes para mi
y para ella eres la vida.

Pero vuelves amor en esta noche;
a pintar grafitis en las paredes,
a envolverme de risas
y las gotas por un instante callan,
se ríen contigo
y yo me rio con ellas.

Hasta el momento que te duermes
y te apagas.

Tanto leño húmedo

Y te violan a conciencia
aunque no eres puta,
te arrojan piedras a la cara
porque eres justa,
no comprenden
no entienden
y amas y eres parte de todos
y de ti nada;
ingenuidad manifiesta,
vapuleada inocencia,
es tu tristeza la que me duele,
la que me aferra las manos
para no derrumbar paredes
a golpes de palabras y de conciencia.

Y sigues a dormir, silencioso dolor
que meces en tu almohada,
la inconsistencia de un amor
ajeno a tus ganas de amar,
distante de tu corazón,
cercano al egoísmo poseso
que lastima,
que cercena tus sueños,
los llena de espinas
que brotan hacia dentro;

y porque te amo me freno,
muerdo mis venas
para no ahogarme en las ganas
de incendiar tanto leño húmedo
que no sirve porque es humo
que sube y no ve el suelo,
en el que yaces y te apagas
lentamente y en silencio
abrazada a la pena;
muriendo, muriendo.

Hasta mañana amor

Te prefiero sueño;
perentorio, abstracto,
como única razón,
alternativa valedera
para esta suerte de camino
que he elegido.

Y te imagino;
más allá de un naufragio,
más acá de una condena
al derecho de alimentarte,
sostenerte vida aún sabiendo
que cuando cierre los ojos
ya te habrás ido.

Pero aun así te prefiero;
porque despiertas día a día
desayunando conmigo,
trazando un te quiero
sobre el dorso de mi mano
y te vuelves mermelada
cuando dices: amor mío.

Y me untas cual manteca
sobre el pan de tus suspiros;
te levantas despacio
como brisa del estío
y me susurran tus ojos:
hasta mañana amor mío.

domingo, 14 de junio de 2009

Momento

¿Acaso un sueño podría momificar un beso
para que sea eterno?

¿Y los labios perpetuar la humedad
que dejaron salivas derramadas?

Y tu cuerpo ¿Recordará las contracciones
que en tu vientre estimularon mi deseo?

Es otoño, venas secas ahogan gritos;
omóplatos aplauden entusiastas
el regocijo de sentirte piel adentro,
fluye savia nueva, respiran venas:

es el momento.

miércoles, 3 de junio de 2009

Sin más de tus besos

Antes que termine el día
posiblemente habrán llorado orgasmos,
tal vez un te quiero camuflado
entre los arreboles de un beso;
quizás digo, no lo sé con certeza;

pero si antes que termine el día
llegase a descubrir una tímida ojera
que delate un final insatisfecho,
huellas de un febril deseo;
prolongaré horas a los tiempos

y me quedaré amor, aferrándome,
enlazando los sueños,
los que mueran en los orgasmos,
los que renazcan con el deseo;
pero no me iré sin más de tus besos

ni sucumbiré en madrugadas
sólo porque acabe el día;
prefiero dormirme enredando piernas,
arañando espaldas, lamiendo vida
y un te quiero de menta en mis oídos.

Valió la pena

Valió la pena conservar el vacìo,
observar al tiempo mutar sus escamas,
despacio, sin apuros por la huída,
sin arrebatar al primer amor desvalido;
valió la pena vida mía;


porque hoy tengo tus manos
sacudiendo el polvo amontonado en la orilla,
al costado de lo que fue vigilia
de urnas rebalsadas de amores muertos
y sus cenizas.


Y valió la pena
porque no hay blanco ni negro
entre tantas alboradas,
entre tanta sangre roja
fluyendo a borbotones;


en dos abiertas intenciones
a la vida,
a los sueños sin fechas de vencimiento,
al fenix renacido que busca revancha
por tantas muertes anteriores.


Y valdrá la pena amor;
porque no habrá final agónico
ni muerte súbita por desencanto
cuando tu amor retome su camino
y el adiós inevitable sellado con un beso.

A todas horas en punto

Se fue desgranando
lo que alguna vez fue piedra
en morteros de ternuras
volviéndose polvo de estrella
y fue cola de cometa,
cúmulo de galaxias,
amanecer eterno;
todo porque me besaste aquella vida…

cuando no estaba esperándote
porque ya no deseaba
y me rompiste grano a grano;
en cedazo de ternuras
me filtraste y depuraste,
me renaciste urgencia
entre tus minutos calendarios,
que no apuran pero que no esperan…

y allá voy cada noche
a todas horas en punto
a encontrarme contigo
y me vuelvo soluto en tu solvente,
mixturas tu paz con mis delirios,
soy tu producto y me consumo
en cada inspiración, en tus susurros
y con tu amor me siento vivo.

A todas horas en punto amor,
voy habitando tu isla lejana
por rescatarme como náufrago
en tus brazos, en tus brazos.