lunes, 31 de agosto de 2009

No ser




Máscara,
sueño camuflado, disimulado…

-Yo te amo, claro que te amo…

La máscara calla, reprime,
los dedos de la conciencia que acusan…

- Claro que te amo, pero no puedo
no debo…

Esta máscara espera.

sábado, 29 de agosto de 2009

Caos

Ser pasivo en medio de la calle,
extraviado,
rodeado de tanto caos
pasan los pasos,
los pasos pisan su sombra
su bufanda caída arrastraba su miseria,
nadie lo vio, sólo el viento
que acumulaba papeles sucios
sobre su cuerpo herrumbrado.

El mendigo sigue dormido
arrojado a sus miserias
otros pasos pisan sus pasos
y los acallan.

Beber tus lluvias

Es tu lluvia que moja
mi rostro espejo,
se astilla en ríos
y sus lágrimas
bañan la sal del tiempo.

El óxido
de mis bisagras
se adhiere sin tregua
inmoviliza mis venas
quiere encausarte,
recoger tus aguas
para beberte
y no perecer en lluvia
con el corazón endurecido;
aún te ama.

Seguir...

En el sueño no despierto
es la pared que corre hacia mí,
se interpone al vuelo;

aleteo y me poso en ella,
logra seducirme;

no era una pared…

Para su recuerdo

Es tarde ya;

enciendo mis ojos para ver el cielo
y una lágrima larga me dice…
no hay más momentos,
es tarde y cuánto lo siento,
y yo aquí parado
tratando de ver la cara oculta de la roca
llamada luna,
allí donde quedaron
los últimos brillos del sueño apagado y…

es tarde ya.

Mis manos extienden su adiós,
toma los besos
que no fueron besados,
quedaron en el aire flotando;
los guardo en un bolsillo
para que no sean usados
serán para su recuerdo
el mejor regalo.

viernes, 21 de agosto de 2009

Tras de las palabras

Es este agosto…-diría el poeta-
que congela de adioses mi alma,
la empacha de frío
y la deja morir intoxicada…

He aprendido de ellos,
convivido con sus nostalgias,
pude leer tras sus palabras claras
la simpleza del adiós que duele,
las angustias que a veces suenan vanas;
entonces, se me ocurrió decir…

Es este agosto
que congela de adioses mi alma,
la empacha de frío
y la deja morir intoxicada…

otra vez…

jueves, 20 de agosto de 2009

No es el frío

He probado de ese cielo,
tantas alas he volado
ardiendo en él,
obstinada vida
que se niega a morir
aun en la cima de la caída.

Absolutamente se niega
aunque se quema.

El frío del infierno
no ha calado mis huesos,
sólo el vacío donde me pierdo
cuando mis pasos regresan
por sus antiguos dueños,
en la simiente que he sembrado,
que he marcado a fuego,
a fuerzas de te quiero.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Aquellas melodías





Llegan como sones los ecos,
laberintos indescifrables,
caracola en mis oídos
al centro de mi existencia;
allí los siento.

Suenan, repican,
diana que despierta el alba
y sortea notas libres
escapando por las grietas
de mi memoria.

Las siento fluir,
ramillete de palabras,
ensalzadas melodías
seduciéndome;
es tu voz que me llama
y no la encuentro.

martes, 18 de agosto de 2009

Adicción

Son mis pasos,
con los zapatos girados hacia atrás
que regresan sobre adictivas huellas;

ellos marchan
escalando ciegos la ausencia de mi norte,
los ojos que tantas veces me besaron;

son ellos
los que vuelven a buscarla
y mi espalda no voltea, sigue su marcha,
pero sueña con que la encuentren.

lunes, 17 de agosto de 2009

Sin prisas

Puede que me ames
en otra instancia con otro perfil
intentando no dolerme
con tu negligencia de amarme.

¿Negligencia?

Quizás en tu silencio lo hagas
para no ceder a los deseos,
solamente quizás
o soy yo el que así lo sueño;
en la espera.

He detenido los pasos
en la precisa mutación
del anochecer y el sol vespertino,
no quiero dormir profundo
puede que regreses y no me encuentres despierto.

sábado, 15 de agosto de 2009

Quiero

Quiero un lugar
Quiero mi espacio
Quiero un cielo
Quiero mi isla y quiero mi mar
Quiero mi sol y mi luna
Quiero estar y permanecer
Quiero ser y pertenecer
Quiero una noche eterna
Quiero mi refugio y te quiero en el
Quiero el silencio y quiero mi música
Quiero la distancia para no volver
Quiero estar cerca para poder ver
Quiero el abrazo que no sea mezquino
Quiero un adiós que no duela
Quiero un hola que sonría
Quiero la justicia de los injustos
Quiero transformarme por un instante
Quiero ser el otro
Quiero ponerme en su lugar
Quiero verme
Quiero entenderme
Quiero comprenderme
Quiero descubrirme
Quiero quererme
Quiero volver a mirar
Quiero volver a oír
Quiero volver a tocar
Quiero volver a sentir
Quiero dejar de solo estar
Quiero dejar de vegetar
Quiero dejar de transcurrir
Quiero dejarme de diluir
Quiero dejar de desvanecerme
Quiero poder
Quiero ver más opciones
Quiero saber elegir
Quiero aceptar que se puede
Quiero aceptar que no
Quiero tener claridad
Quiero más luz
Quiero otros ojos
Quiero ver por ellos
Quiero ver mis errores
Quiero ver mis aciertos
Quiero saber que puedo cambiar
Quiero saber que necesito
Quiero saber buscar
Quiero saber encontrar
Quiero aprender
Quiero volver
Quiero partir
Quiero esconderme
Quiero que me encuentren
Quiero que me encuentren?
Quiero que me comprendan
Quiero que me juzguen
Quiero que me critiquen
Quiero que por eso no se vayan
Quiero aprender a retener
Quiero volver a ser generoso
Quiero ser sincero conmigo
Quiero ser objetivo
Quiero entender a mis hijas
Quiero que ellas me vean
Quiero que no se apuren
Quiero que crezcan
Quiero que no repitan mi fracaso
Quiero que tengan un horizonte
Quiero que nadie me llore
Quiero animarme
Quiero no pensar tanto
Quiero pensar bien
Quiero recuperar
Quiero disculparme
Quiero saber con quien
Quiero no esconderme
Quiero no mostrarme tanto
Quiero saber que quiero algo
Quiero aprender a movilizarme
Quiero dar el primer paso
Quiero comenzar
Quiero recomenzar
Quiero no abandonar lo que quiero
Quiero estar seguro
Quiero nada de dudas
Quiero aceptar mi error
Quiero perdonar
Quiero saber a quien
Quiero concretar algo
Quiero… que esta miserable vida mía tenga un sentido.

Insomnio




Debajo de la cama
pasan las lentas horas entre las pelusas;
se mezclan,
se hacen motas,
se desconciertan.

Con el viento de las pesadas agujas
se depositan en la memoria
que no concilia el sueño debajo de la cama.

martes, 4 de agosto de 2009

Editando lluvias (sin editar)



Es la misma lluvia amor
los mismos cristales,
somos los mismos también
borrando posibles nubes negras
en iguales cielos.

Y es meritorio
haber alcanzado este cielo
sin borrascas ni aves negras,
solamente tu sol y mi luna
y este sueño.

Y es la misma lluvia,
otra puerta quizás que se abre
para reconocer paisajes descuidados,
confundidos con otros colores
diferentes pero no menos puros.

Nuestros propios colores
los que pintamos detrás de la cortina
que se corre ahora,
justamente ahora para regresar
a ser lo que fuimos.

Tú en tu nido de sueños
yo hoy reconciliado con la vida,
gracias a la tuya
que se queda a vivir conmigo
aunque la lluvia siga mojando cristales.

domingo, 2 de agosto de 2009

Frío



Tengo frío
siento que te alejas
que no respiras conmigo.

Mis dedos teclean tu nombre
que no me busca más
entre tantas letras sueltas.

¿Será este domingo
o el invierno?

¿O serán tus labios
que no extrañan mi nombre?

Se me ocurre cada tarde

Hay ocho mil niños dormidos en tu vientre
que esperan ansiosos ser tu progenie,
hay otros tantos sueños inertes
en tu regazo de mimbre
niña de las mil caras de lunas ocultas
que brillan por el claror de tu penumbra.

Y las beso entre mis dedos diluidos
que modifican distancias
cuando salgo a encontrarte en el camino,
que renace justamente al final de tu arco iris
allí en tu crisol de infinitos
donde me tienes escondido.

Es muy extraño que en mis años
en mi impotencia me haya vuelto héroe
para trepar tus paredes
y arrinconarte allí,
precisamente en el vértice de tu desconcierto
donde el amor olvidó tus noches.

Y desde entonces se me ocurre
hablarte de amor en cada tarde
no de ocho mil niños posibles
porque tu vientre tendrá otra simiente,
pero aun así niña, déjame soñarte
si estás conmigo, de amor no pasarás hambre.

Besando la piedra

¿Y qué de tu amor, cuando vuelvas?
Y lo hagas sin mi sombra a tu costado
abandonada quizás en otro páramo
bajo una roca oscura y densa
para que no te pese más
cuando acompañe tus pasos.

Y salga a esperarte y no puedas verme
porque me dejaste allá
enterrado bajo la fría lápida de granito
y atravieses mi cuerpo inmaterial
cuando salga a tu encuentro
en un intento de abrazo.

¿Y qué amor, de mis besos?
De mis labios apretados resecos
besando esa piedra
en la humedad de un suelo
que penetrará mis huesos
estos que ya no sostienen mi cuerpo.

Pasaré a ser un tiempo añejo
y tus pasos seguirán a otra sombra
y te olvidarás de olvidarme.
Quizás en otro invierno
te intrigue saber y levantes la roca
y encuentres aún mis ojos abiertos.

Será solamente el alma de una sombra
muerta de desconcierto
cuando tus fríos pasos
la dejaron ese invierno
sepultada en mezquindades
en esta tumba sin tiempos.