lunes, 30 de noviembre de 2009

Robar tu esencia




Quizás te deba una disculpa
o un regalo infinito, incomparable por único.
La luna no te ofrezco, se la llevaron los poetas
y la hicieron de goma, es decir…
la estiraron tanto que quedó oblonga.
Pero sí, te debo una disculpa.

¿Ves estos dedos? Absorbieron tu tinta
robaron tu esencia y fabricaron versos
sin permisos, sólo porque a ti te sobra
o al menos empapan mis ojos y mis sienes
cuando las descanso sobre tu memoria.

Sé que no son más que letras,
adosadas a una rima;
sólo casualidad, la música la pones tú
cuando llegas en ellas y sonríes
abanicándome el aire de calandrias.

Te fabricaré una poesía
- si la lucidez me lo permite -
al fin y al cabo no sé hacer otra cosa;
quizás improvise a modo de disculpa
un perdón de caramelo empañado de lluvias
las que te gustaba llover sobre la ventana.
¿Te acuerdas?

Después de todo no me hace ladrón
hurtar del aire todos tus aromas,
ellos sutilmente buscaban mis distancias
quizás añorando los besos que te daba.

Igual te debo mi disculpa;
no una, cien, mil o quizás todas
desde el plañidero almanaque
hasta el conjuro norte y sur que fracasó
enredado en la maraña de la realidad,
que nada disculpa.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Que no caigan los despojos




Alguna vez los nombres
las uñas desgarradas
las paredes rasguñadas de piel
los zócalos de la razón.
Alguna vez…

Quizás en otros próximos segundos
millones de segundos abstractos
acabarán en el desagüe,
sobornados
en la subversión de latidos
renegados.
Alguna vez…

/ Clama la fe autista, atea,
por la bendición de la cordura;
que no caigan los despojos sobre mis pies
mientras afuera el orbe me mastica los pasos./

He contado en mis espantos
los borregos de mis sueños,
estabas entre ellos;
pasaste dos de cada tres insomnios
uno de cada dos una loba hambrienta
persiguiéndote:
mi locura.


Pintura: Obra de Juan Enrique Alcalá-Zamora Arroyo

sábado, 28 de noviembre de 2009

Para volver





Llegan las palabras descendiendo aromas
vestigios de versos recorridos en tu espalda.
Trémula vorágine descarrilando cuerpos
sobre vías muertas y abandonadas.

Realidad saturando el idílico lamento
en viajes subterráneos
al marfilado cristal de las miradas,
llamas rojas que pluralicen estentóreos abrazos,
posibles subterfugios
que engañen la ansiedad a mitigar
la paralizada quietud de la esperanza.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Antípodas





Cuando creemos que todo fue lavado
por la abundancia de ojos lluviosos;
cuando pensamos que los afiches dedicados
a los rostros que amamos
se alejan de las carteleras del corazón;
surgen detrás de los paraguas del olvido
sacudiéndose el lomo mojado
en la intemperie que recicla diluvios.

Entonces comienza el desequilibrio,
la soga tensada de la memoria oculta
pende de la milésima de hilo que la sostuvo
y descubrimos la verdad del sol,
el cliché vetusto que anuncia
que siempre está, aún cuando llueve.

Tal vez el maquillaje del olvido se descorre
por debajo del sudor de la almohada
donde abrazado reposaba lejos de las miradas
y tan cerca que era imposible no besarlo con lágrimas;
precio inasequible del amor sublime
el que añeja barricas de agua de mar
en las antípodas distancias,
del mar que guarda las memorias inconclusas.

martes, 24 de noviembre de 2009

Ímpetu y mansedumbre





Es la piel del ser
permaneciendo intacta:
capullo encapsulado
por vertientes de seda y amatista.

/ Toda la estirpe reflejada en esos ojos,
toda la mansedumbre, toda /

Regresa cada ímpetu, cada espacio
a editar su cansancio futuro;
la contemplo
desde mi senil impotencia,
ella me soporta, sabe que la amo.

/ Duerme recostada sobre sus urgencias /

Le robaré al ruido un silencio
y se lo colgaré a su oído.
¡Qué nadie la despierte!
Acuna sueños
en su cansada espalda.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Inmediatez




Palpo la estructura
por debajo de su anatomía,
aún permanece intacta.
Apenas un roce de tiempo
rasgó su vestimenta;
no es momento de
frenar la historia.

Cala hondo
el hilo de angustia
que sostiene la fragilidad
del gusano de seda;
seguir urdiendo la tela
que oculte la memoria,
es la inmediatez.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Vertical


Eres, digo; el verde perenne del ciprés,
el abrazo infinito de Andrómeda,
cinturón de oxígeno de mis sienes
aspirado en la estrechez de tu lengua.
Eres, la frugalidad de mis vértigos
precipitados. Mi hambre voraz.

Puede que me veas
con el agua hasta los ojos
arremangado de ti.

Respirándote en vertical.

jueves, 19 de noviembre de 2009

En voz baja

A veces llego ciego a ti
abrazado al tatuaje
de tu sombra,
en la redondez de tus hombros
desnudos de sabanas,
a dejarte una razón,
una clave descifrable
que sólo tú conoces.

Tantas otras
recojo mis intentos,
los acumulo sobre mi espalda
y me acuesto sobre ellos
a soñártelos en voz baja.

martes, 17 de noviembre de 2009

La niña de los espejos





Ayer la necesité, ella no estaba
La extrañé siete vidas.

Fui a mi boca por sus sonrisas,
me toqué los ojos y le escribí un poema,
mis versos regaron su espalda de alas.

/ Una niña juega a las muñecas
se parece a una mariposa enamorada;
maquilla, desviste, viste y peina. Sueña,
sonríe a su esperanza /

También ella es niña. (Ayer la necesité)
Había una muñeca sobre mi cama
no era mi niña, ésta me esperaba.

Algunas veces dijo amarme.
Le creo. Sigo amando su voz
en la muñeca callada.
Fuimos amantes de cabellos y dedos;
yo desnudaba su peinado; ella sonreía.
Seduciéndome.

/ La niña desempaca sus espejos,
llora muñecas rotas
aplastadas por los miedos /

Ayer vino a besarme con palabras,
recogí sus plumas de mi almohada.

Hoy la extraño otras siete vidas;
temo por sus alas.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Evasivas

Camino sobre un mar enloquecido,
olas de miserias sin rostros me arrastran,
me llevan en cascadas violentas
en caída libre;
tobogán de asfalto escarchado.

Alcanzo a asirme del atril de un bar
que me sonríe con su boca de luces y penumbras,
también me arrastra hacia adentro,
quizás de mi mismo,
para evadirme en el alcohol de mis miedos.

Afuera las olas crecen
absorbiendo rostros muertos,
adentro sinfonías de copas;

mienten descaradamente.

Cíclico ritual





De prisa se duermen los instantes
amontonados en las esquinas de un reloj cuadrado;
todo duerme sobre sus cenizas.

Soy esfinge de hielo sobre una torre de arena,
sobrevivo amparado en tus sombras
las que emergen desde el fondo de las dunas.

Exhalas y me tocas; brisa íntima.

Zumba el siroco, cae otro beduino enamorado
por las centellas de una cimitarra oxidada;
arenas rojas tiñen el hielo.

El crepúsculo subraya las pestañas de un horizonte.

Bajan nubes de polvo,
se descubre un plomo de cielo
antes que vuelva a llover hielo
desde abajo de las dunas.

Luego emergerán tus sombras
cumpliendo con el cíclico ritual de los recuerdos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Sin reglas





Pernotar en la mansedumbre de un vientre
despojado de obscenidades ajenas
sin preámbulos ni perentorias urgencias;
sin las mentiras abstractas de un te quiero,
de un extrañamiento innecesario
soslayando las normas de los que dicen.
Sin escuchar los ruidos de las piedras
tras las cortinas que señalan.

Y nuestros ruidos no mienten,
no fingen orgasmos del alma
que saturen oídos en complacencia;
somos gemidos en concierto, al unísono;
sólo la intención mezquina de usarnos
sin límites ni candados.

Ya no nos amamos
o quizás renunciamos a esa locura de pertenencia
al egoísmo mundano de ser dos en uno
para ser simplemente humanos en vigilia;
violadores subterráneos en los deseos
sin objetivos, ni intenciones
sin contraindicaciones de prospecto
ni temor a reacciones secundarias.

Así nos bebimos, desde afuera hacia dentro
desde adentro hasta las miradas,
hasta las axilas de los labios
que exudaban intenciones húmedas
sobre otras humedades.

Y jamás volvimos a amarnos pero hay tanto amor,
tanta certeza en esta incertidumbre de amantes
que la vigilia es el instinto humano que nos busca
y nos encuentra sobre vientres
despojados de reglas.

Tríptico equilátero





Estoy en la libertad implícita
de una taza de café sobre los labios,
seduciendo sus aromas
en el ritual mágico de saberlo una víctima
y el liberador al desahogo de un insomnio
de esta noche que no cierra.
Donde los ampos trasnochados
iluminan la conciencia
y sus películas remake
se proyectan en la sala de mi memoria
atiborrada de fantasmas que tampoco duermen
sus respectivas vigilias.
Ellos también beben mi café.

Entonces me visualizo invisible
y el aire se transforma en morfina
que no me roza la piel pero se clava en ella
paralizando la noche bajo mis pies
para volverla eterna.
Y llegas tú, cortando el sorbo fatal de cafeína,
el tríptico equilátero que equilibra
la horizontalidad de mi sueño.
Justo ahora que estaba espabilado
para esperarte despierto.

viernes, 13 de noviembre de 2009

A tu ternura




Te haré preludio,
te elevaré en notas sostenidas;
cuando armonice tus ritmos
te lanzaré en vértigo sobre las lenguas de los mudos
y desplumarás cabelleras en las estatuas
con rizos de calandrias.

Los adoquines emularán tus huellas,
silbarán en la cornisa dentada de un piano;
desde tu altura lloverás.
Nadie dirá que no te oyó
cuando discurras sobre los sordos.

/ Sonreiré viéndote llover /

lunes, 9 de noviembre de 2009

Respira




Ese es el cielo que inventamos
desnudándonos de azahares,
viento y calma sobre las pieles
fulgurante luz en los abrazos,
vientres reducidos a poesías.

No hay nada que temer de las palabras
sólo sienten por nuestros poros,
se oxigenan en alvéolos
y necesitan espirar para ser
verbos amantes.

Desde la voz anhelando besos
sístole y diástole respiran;
no te ahogues.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Niña de enero (Tú)




Me subyugas cuando trepas
al trapecio de mi circo,
llegas abrasando mi frío
te posesionas
le escamoteas sus escarchas
lo vuelves impotente
hasta dejarlo mustio
sobre la arena,
temblando
de frío.

Niña de enero
verano de mi istmo,
desconsolado y aterido
te espero acurrucado
sobre la última carrosa
de mi nómada vida,
en este circo que se incendia
en alboradas
de siglos,
el último
para este payaso
desteñido.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Rostros conocidos





Rostros diferentes
en concilio acordaban:
derogar mis enojos,
mis lágrimas,
mis ojos desvastados,
los tendones de mis dedos
sin caricias.

Rostros conocidos.

Uno se acercó a mi lengua,
besó mis labios con sus dos mejillas;
otro enjugó en sus ojos mis lágrimas secas,
bautizó sus párpados con mis dedos
los alimentó de caricias.

Rostros
que regresan a mí
a revivir sus huellas.

Son mis nostalgias.

Dejando remolinos
de tardes heridas.

Exilios




Algo del mar, de las partidas,
de los retiros voluntarios
hacia un exilio de nostalgias.
Puede venir de cualquier lado
hasta de un caracol muerto
y su casa abandonada;
desde los senos olvidados
lejanos al cofre de las manos.
Sangrienta memoria, lúdico recuerdo
que no olvida ser o haber sido.

/ Me nombras en tus exiliados silencios;
me nombras pero no me nombras,
sólo ecos sin ruidos /

Algo de esta playa mordida de mareas
de este reflotado galeón sin preseas, podrido;
nacientes vuelos de peces alados
sumergidos en un naufragio de maderos.
Algo regresa, digo, oníricamente
a fermentar las uvas morenas de mis vides,
a beberte vino en la embriaguez de tu ombligo
sobre la matriz del sueño dormido.
Algo de mar revuelto permanece
al paso de tus ecos en olas y mareas.

martes, 3 de noviembre de 2009

Complementos






Se deslizó en mi hombro la sombra de tu voz
como espectro de beso.

Calcos de tus labios corrompidos
bajaron del vértigo de mi oreja
hasta el tacto rígido de mi centro.

Fueron tus senos y mi pecho,
la ternura.

/ Hiedra y muro /

Patinetas de papel sobre una sonrisa muerta

Detrás de cada beso acurrucado
duerme un ángel.
Sobre los surcos descubiertos
palpita una sonrisa
como una marioneta sin gracia.
Arrugada se desfonda la piel
y entre sollozos adormece un niño
en patinetas de papel
buscando el viento donde remontar sus años,
los de ayer, los que fueron tersos,
acunando la franquicia sin límite de ser libre,
montado a pelo de sueños
con sus pies de pájaros en libertad.

Ya no vuela sobre las rúas del viento,
el ángel se durmió sobre un trompo inquieto,
gira, gira y aterrizará con su frente
sobre la pista cerrada
de una sonrisa muerta.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Parecer




Quise parecerme a esos ojos
crecer en sus pájaros
asombrados de espacios,
robarle sin culpas
un beso acorazonado
desde el rubí tornasolado de sus labios.

Atardecer en oblicuo a infinitos gozos
embullado de intentos en cadena
sobre la cornisa de un suspiro;
aniquilar los resabios
de jactanciosos amores,
peregrinar en sus andamios
de gárgola adormecida,
persuadirme en sus espejos,
ser poseso de una vez
para todas las auroras;
pero ella cerró sus ojos
negando ser poesía.

domingo, 1 de noviembre de 2009

A su quietud



Son sus silencios hostiles
no son las noches vacías,
ellas existieron antes, mucho antes
de su verbo poesía,
de su elixir de marea interminable
izando al albur mis velas.

Es la quietud del ciprés
que quedó estupefacto de frío,
la brisa que mastica mis codos
cuando sostengo mi cabeza desde mis orejas
hasta su vientre mudo.

Es el límite, el final de las letras,
el relámpago en la lluvia,
la quietud del estanque,
el efímero beso que fue,
la mansedumbre del verbo,
las palabras de amor
hacia ella, para ella,
sólo por ella.

/ Cuánto la he amado en esa inquietud;
cuánto la amo en esta quietud /

No son las noches vacías.

/ Ya no más palabras /

Me angustia el amor en el silencio…
Me angustia el amor…
Me angustia…
Me…

/ Ya no más palabras de amor/

A su quietud.