sábado, 27 de noviembre de 2010

Como animal domesticado

Me empujaba el hambre
me empujaba, y su carnicero vocablo
deglutía las ceremonias del vientre.
Ánforas de leche eran los senos,
dispuestos como grifos sobre un lecho de hambre,
mi hambre, el hambre de todos mis hijos.

Como niño ciego escaló mi lengua
geografías imantadas -mi lengua-
de norte lácteo, de pulcros picos níveos;
geografía de casta inmensidad -y su piel-
manual acelerado sobre cómo llegar al cielo.

Como hombre, como animal domesticado,
vuelo a saborear la luna
y todos los dioses conmigo –también domesticados-
moran en su geografía.

Llovió entonces sobre las bocas
manantial blanco de espuma –dulce lluvia-
la lengua –mi lengua- sintiose diosa,
el dios Baco bebió de ella -dulce lluvia-
y su vino se hizo espuma de leche roja.

/ Tanto fue el cántaro a la fuente /

Fuera de los cuerpos el alcohol,
la leche agriada, los senos decapitados
y la lengua –mi lengua-
Baco murió esa noche alcoholizado;
mis hijos se fueron tras otros senos
y mi hambre cerró el grifo de sus ánforas.

De nada vale, de nada -por su piel-
ser apenas un ciervo de su vientre.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Desnúdate

Abrázala, despliega su vientre de amapola,
ella minimiza todos los desaires,
marchita las penas de la luna
cuando algún poeta ingenuo la lastima.
Erradica sus espinas de amarguras,
descubre su esencia de gorrión emancipado.
Sal del escondrijo por una vez en la vida.

Inténtala, desnuda, dibujar bajo la lluvia,
sé la llave de paso de su fuente serena;
dile -cuando una lágrima parta en dos su sonrisa-
que sus ojos son el coloso de Rodas
sosteniendo la ternura.

Olvida por un instante
tu oficio de anacoreta,
sé tú mismo,
sé el hambre que desconoces
y aliméntate de ella.
Pártela en dos equinoccios
uno para la tierra, otro para el fuego,
que el norte sea proporcional a su planeta,
es decir; el centro de su ombligo;
para que viniendo del sur o del norte
encuentres siempre el camino.

Sé tú mismo, no te rindas,
la noche absorbe y el cielo clama;
abrázala, así como si nada;
pon en vuelo los pájaros de su alma
y desnúdate con ella,
la muerte puede esperar,
de todas formas siempre llega.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Así de simple

Ya me ves aquí
intentando reprimir mi instinto
de hablarte de mil colores
sabiendo que los tienes todos
y que no necesitas azúcar
que tu leche es dulce por naturaleza

eso de salir a buscar comparaciones
con margaritas
palomas
caminos
no es más que un impotente
acto reflejo de acomodar palabras

debería ser tan simple amarte
así como margarita que eres
como paloma empollando un tiempo
como todos los caminos
con todos esos colores naturales
que lo componen
que te componen en arcos

sería tan simple decir que abarcas
todos los quiero
pero no

necesito escribirte poesía
para deshojarte
para ver tu paz de laurel en vuelo
para recorrerte
cada vez
cada tiempo
en que me recorres
sobre los versos
repasando mi historia
donde sobrevives
a golpes
a besos
de nostálgicos recuerdos.

No es lo que parece

Puedo pensar –eso creo-
que no dirás que fui ingenuo
por erradicarme hacia vos
e invadir con mis obscenos deseos
tu pulcra virtud;
nada es lo que parece –lo sabes-
deberíamos escribir
un catálogo de posiciones
cibernéticas
con los pormenores menores
de un sexo sin espumas en la boca,
sin brindis de tabaco en los alientos.

Puede que alguno de los capítulos
sobreviva mientras aplasto un recuerdo,
percatándome que sólo fue eso,
sopesado por una incrédula virginidad
de amores inexpertos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Naufragio

Dicen que volverás,
que estás esclava
en la borra torrada de un café,
sometido al exilio de tu aroma,
mezcla de rouge y chanel.

Presagio de vida que no acaba,
que oprime con su ombligo
un próximo cordón de esperanzas.

/Eterno resultante de una resta,
no entiendo el augurio trasnochado/

Dicen que el cíclico ritual del mar
devuelve los despojos,
los inmuniza contra la muerte
en una resaca invisible,
que no deja ni huellas de su paso,

/El mar devolvió botellas,
en maremotos de mensajes sin palabras/