miércoles, 30 de mayo de 2012

Camuflaje de identidades oscuras

Intentar parecerme a…puede ser:
una pérdida de identidad,
una cobardía,
un plagio encubierto;
pero le confieso: me gustaría ser como usted
o al menos acercarme a su sombra,
dejar de tirar el carro en contra del camino
y sentarme a ver morir las rosas en sus tallos,
naturalmente, sin apuro, sin la brutal guillotina
que marchita su belleza.
Me encantaría mirar por sus ojos
y marcar en mí con trazos de cordura,
los rasgos más dañinos que delimitan mi obsecuencia.

¿Sabe usted? Cuando imagino sus abrazos,
siento que el mundo es una piedra con vida
y que las Pléyades necesitan de ellos para la alquimia.
Sí señora; claro que me gustaría estar en su piel,
cuando mira mis ojos y los envuelve de indiferencia,
para dejar de esperar -yo hombre- que usted los llame
para darles el tiro de gracia.

Usted viene a ser el jurado objetivo de mi ceguera,
pero no pongo en dudas su imparcial sentencia,
al contrario, con ella veo, lo absurdo de mi proceder.
Por eso ¿Sabe? Necesito acercarme a usted,
raspar mi tozudez de caballo de noria
contra su rostro de traslúcido ébano
y esconderla en el fondo del estanque,
camuflada de identidades oscuras.