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Yo sé que vendrás

Yo sé que vendrás cuando apague mis ojos, como sombra escondida detrás de mis parpados, a iluminar la nostalgia que bordea la locura, cuando me veas en la piel de un oscuro recuerdo. Yo sé que vendrás sin intentar quedarte, serás un fulgor iluminando mis calles, en ese instante breve que amaneces, solsticio de mujer amada entre mis valles. Yo sé que vendrás y aún no será tarde, para que beses mis intenciones de besarte, que encerradas levitan por mis ganas desde la urgencia que tuviste por marcharte. Yo sé que vendrás y seré, tu mejor amante, entregado a la pasión de satisfacer tu carne, incandescente brasa, candor aprisionado, que se apagará en el instante que despierte.

Haikus

agua de lluvia sobre trigo sembrado; pan en la mesa ----- ----- frutas maduras maceran en marmitas; día de fiesta ----- ----- transita el viento por entre los follajes que sangran hojas ----- ----- madrugadores pájaros en el cielo parecen cejas ----- ----- hila la rueca hilo de tu vestido; te vi desnuda

¿Por qué me lastimas?

Niña; me lastimas. Me duele el dolor que me infieres; niña ¿por qué me lastimas? Puedo comprender tu interior, tu incompleta vida; por errores de tus padres y la desazón por mi partida; pero niña, aún así ¿por qué me lastimas? Eres primer vástago del árbol de mi vida, y tan enraizado como tus raíces hermanas. Nada te hace diferente, nadie te mutila; pero niña, ¿por qué me lastimas? Me lastimas con las garras de tu orgullo y tu egoísmo; el amor que no escatimo, que reparto a igual medida; entre tus hermanas y tu vida. Niña ¿por qué me lastimas? Si sabes que con tu rencor visceral me erosionas la vida. Debes entender que para mi son tres las hijas; sin distinciones visibles ni amores en cuantía. Pero ella…es una avecita inmadura, necesita mi guarida, y no la hace más débil ni “tonta”, su tiempo tiene otra medida. Necesito de tus alas para ayudarla a volar; solo no puedo niña; no profundices mis heridas; y sabes todo esto, porque no es señal de un día; por eso no entiendo niña, del po...

¡Pero cuánto la amé!

No se si la amo o la nostalgia traiciona, ¡pero cuanto la amé¡ eso es seguro. Pero la mente no razona y cada tanto cava en la memoria; en el hueco de su ausencia, y la evoca. Tal vez solo ame su recuerdo; y la compare con otro amor que no tengo. Pero es lindo amarla, a veces, cuando no la tengo; aunque sus brazos no abracen. y no me besen sus besos. ¿Será acaso la necesidad de abrazar su recuerdo? Y me confundo en amores a pesar que no la tengo. ¿Quizás ahora la ame, o amo solo su recuerdo? No sé, pero es lo de menos; todavía la siento.

Mi todo

Ella es un copito de nieve y la nevada; una cereza y todos los racimos; una pizca de sal y una salina; una molécula de aire y el aire que respiro. Es la esencia pura, la magnificencia de la luz, la inmensidad de la ternura, el universo y mi planeta; ella es así, tan pequeña y tan gigante. Y es mía. Eres tan pequeña que cabes, en el vértice de mis ojos; tan leve como una espora fertilizando el aire; tan sutil, que fluyes, entre los barrotes de mis sueños; pero infinitamente inmensa, cuando te detienes. Eres viento del sur enredado en tempestades, trepándote al balcón de mis abrazos; precisos, perfectos, moldeados a tu tamaño, y acabas siendo brisa cuando te relajas en ellos. Eres la luna descalza caminando por mis sienes; tan simple y volátil como el aroma que contienes, cuando me embriagas, me subyugas; entre sueños y amaneceres. Eres toda perfecta y te tengo: absorbida en la sangre, en la piel; ocupando mi todo, tan pequeña como eres.

Pretensiones

Pretendo hacer contigo: el inviolable pestillo de mi sueño; al que en puntas de pies sigilosos, atraviesas en cada encuentro. Pretendo traducirte con palabras los compases suaves de tus caricias, subyugante mujer apasionada, cautivadora fiera que esclaviza. Pretendo contigo elevarme, al eterno averno pecador; como diablo incandescente, lujurioso amo del amor; sin culpa y sin temor. Lo que pretendo mujer hacer contigo; es enterrarme en cada poro de tu cuerpo, desde mi sequía abrasadora que reclama, la savia de pasión que hay en tu sexo. Atravesar contigo los albores del diáfano amanecer que conseguimos, y desnudos los dos en la vigilia mirar la nueva vida que parimos.

Los besos que me faltas

Con esta ausencia de besos sobreviene la mañana, enrarecida en el aire por la brisa que me faltas; del susurrado te quiero cuando ayer me despertabas, seduciéndome la vida con el roce de tu alma. Con esta ausencia de besos ¡Ay amor! el dolor de la abstinencia me acorrala, los fantasmas viscerales se retuercen y mis labios resecos: sedientos te reclaman. ¡Ay amor, dolor del alma! Bésame pronto te ruego, quítame esta angustia prensil que me atenaza; se asfixia el aire en el pecho y el llanto en la garganta, cansados de implorarte por los besos que te guardas. Un beso de tus labios necesito; solo uno. Que me ayude a soportar día tras día, la insoportable ansiedad que me tortura y el bullir de la sangre como espinas. ¡Ay amor! Devuélveme los besos que me faltas. ¡Ay dolor! Devuélveme la vida

Almanaque del alma

Mil días, mil horas, almanaque del alma. Que atesora la fragilidad del tiempo y el árbol de la memoria. Era octubre el embelezo de tu piel que provocaba, en los pliegues de mis años la ternura despertada ...y el amor. Diciembre se vistió entonces de almendras y de avellanas. Y tu boca. Y tus ojos. Llaves de mis antojos. Enero era el fuego que se consumía en flama de aquel amor junto al río sobre la verde grama ...y la pasión. Una pausa, un adiós y aquel febrero de calma. Hubo eclipses de soles, de luna; y la noche se hizo larga ...y la distancia. Y volvió a ser octubre el mes de las esperanzas, de renacer en amores como aquel de la añoranza; cuando caías rendida a mi amor que sofocabas con la sabia de tu sexo y el elixir de tu alma ...y la vida reencontraba. Pero fue abril la definitiva distancia; el que se llevó entre sus hojas por las calles del olvido, el almanaque de sueños que forjamos. En irreparable final, arrojó el tiempo en oscuros callejones, las hojas del almanaque muerto, ...

Necesito decirte

Necesito decirte quien soy, ponerme en evidencia ante tus ojos, demostrarte cuanto te siento y que eres a mi vida, mis antojos. Pero no puedo, tengo miedos. Quisiera contarte que soy: el que surca tus noches con un beso, atravesando tus sueños infinitos para dejártelo al borde de tus besos. Quisiera contarte, pero no puedo. He llegado tarde hasta tus años; si me pongo en evidencia, será la angustia de saber tu desprecio, tu mirada de lástima en mis ojos, y mi huída, y tu silencio. Pero me callo, no puedo. Prefiero tenerte cerca, cada día y en silencio, saber que tu no sabes que soy el que besas, cuando atravieso tus sueños.

Esta tonta y bella manera de quererte

Esta bella y tonta manera de quererte tan ingenua como amor de adolescente; tímida, provocadora, en arrebatos de juventud, alborotadamente transgresora. Esta inocente manera de besarte, escondido entre paraguas detrás de los carteles, sonrojados en vergüenzas ante los ojos del caminante. Esta torpe manera de abrazarte: como la primera vez en el parque, con el temor en la piel que la excitación me delate, erecto sobre tu vientre. Esta tonta y madura manera de quererte, que me permite ser cuando tú eres, quien regala en un papel tu nombre, unido al mío enlazando corazones. Esta ambivalente manera de quererte; porque ya no somos adolescentes. hay años en nuestra piel, aquel mismo amor y complicidad en el aire.