Venía la rueca con rumbo circular tejiendo bufandas a la angustia; las agujas desabrigadas del tiempo delataban los puntos suspensivos; los demás abandonos eran puntos seguidos. /Juana lloró esa tarde/ Había razones entre sus dedos de chocolate; involuntarias y superfluas; burdas imitaciones de una vida. /Rodó un pañuelo en vuelo incierto/ Es la voz de la intemperie un sonido hueco, deshabitado, desalojado de instintos, huérfano de verbos conjugados. Juana teje surcos rojos en sus ojos. La tarde llueve calle abajo del abandono.
Comentarios
que alegría poder nuevamente dejar comentarios
no sé que pasó ,pero que bueno que has abierto la posibilidad de comunicación
sentido y certeros versos
a veces los deseos nos hacen jugarretas
besitos de luz
Un besote y un fuerte abrazo de esos que dicen...
Te extraño.
un abrazo
Gracias por volver. Un beso.
Un fuerte abrazo cargado de mi incondicional cariño.
Un fuerte abrazo.
Besotes,
Chiqui.-
Besotes.