Cinco minutos

Elegía de vientres anexados
implorando dos toques de cesura,
duelo de sábanas
pintadas de transparentes huellas.
El silencio pintó agujas en los ojos.
Un cielo de terrazas caía del abandono
y una cola de esperma flotaba sin su cuerpo,
moría suavemente el éxtasis,
arrollador génesis abortado.
Cinco minutos aplacaron la urgencia,
las agujas clavadas entre las costillas del tiempo
sucumben como gigantes tótems
en las espaldas indiferentes.
Inexorable el tiempo acaba.
Se duerme mirándose
entre dos coordenadas extraviadas
en el meridiano del vetusto deseo;
la absurda mentira
del amor eterno.
Comentarios
Se lee lento, con la pesadumbre que necesariamente transmite, con el hastío de las soledades abrumando las palabras.
Excelente poema, como siempre.
Cariños Daniel!
Excelentes versos aunque duelen.
Un abrazo Daniel.
un abrazo, poeta.
Un beso.
Un besote y gracias por volver.
Mi abrazo.
Mi abrazo afectuoso.