Coordenadas de un triángulo

Todo desaparece en la rotación
estéril de la tierra. Luego regresa.
Cerramos los ojos y la osa mayor ya no está
en el punto exacto de la esfera.
La mesa cotidiana,
disimula debajo del mantel,
rodillas clandestinas en preludios.
Debilidad consensuada;
mi pie dentro de su braga.
Fueron sus ojos la geometría,
las coordenadas de un triángulo,
marcación celestial de un big bang.
Luego desaparecimos los dos:
mi pie y yo.
No regresamos.
La osa mayor señalaba -debajo de la mesa-
el vértice exacto de un triángulo.
Comentarios
un abrazo amigo
Cerrar los ojos y soñar.
Que tengas un buen fin de semana.
Gracias por compartir.
Cálido abrazo.
Gracias amigo.
Buen fin de semana y mi abrazo.