Donde las mareas

Brotó en la calle
de improviso,
como un trueno seco;
descerrajó dos balazos de miel
sobre mis ladrillos de vidrio,
mis dos ojos de vidrio,
mis lirios ciegos;
irrigó arterias
donde hubo intemperie de cirios.
Se aposentó dueña
ama-da-ma-gestuosa,
señora de la vorágine
con su espada cantarina
entre mis costillas y la coraza.
Fue mucho, mucho más
que un sincope de mareas,
mucho más.
Demorará en retirarse.
Comentarios
un abrazo mi hermano
Te quiero mucho y admiro tu arte!
Besos,
Chiqui.-
Un gran abrazo.
Dann