Cuando calló la ola

Le di mis calles,
mis pasos gastados de seguirle,
los pedúnculos de mis manos;
todo porque había una urgencia
enredada en el aire.
Fue la noche del diluvio,
donde las bestias apareadas en las sombras
esperaban su arca hacia el exilio.
/ Yo, un paquidermo noctámbulo sobre el tejado,
y el ancestral miedo que dentro del morral
hubiese una jauría de ratones acechando /
Le di mi absurda melancolía,
las pálidas farolas de mi acera,
el surco de glicinas desprendidas
corriendo al costado de su huída.
Fue la noche del diluvio.
Cuando calló la ola
los ratones ya no estaban;
ella tampoco.
Obra: EL ARCA Y EL DILUVIO - Gustavo Aimar
Comentarios
Es un placer en verdad leerte, mas que hacerlo siento que aprendo demasiado.
Un abrazo Daniel
Mi abrazo
Un abrazo.