Venía la rueca con rumbo circular tejiendo bufandas a la angustia; las agujas desabrigadas del tiempo delataban los puntos suspensivos; los demás abandonos eran puntos seguidos. /Juana lloró esa tarde/ Había razones entre sus dedos de chocolate; involuntarias y superfluas; burdas imitaciones de una vida. /Rodó un pañuelo en vuelo incierto/ Es la voz de la intemperie un sonido hueco, deshabitado, desalojado de instintos, huérfano de verbos conjugados. Juana teje surcos rojos en sus ojos. La tarde llueve calle abajo del abandono.
Comentarios
Al leerlas se desparraman en el aire
Como gotas de lluvia llegan frescas
Acariciando el alma.
Gracias por compartir.
Cálido abrazo.
Aunque tu la veas con cierta resignación.
Un abrazo sincero
un abrazo
Un abrazo, compañero.
Daniel
Un abrazo.
Mi abrazo y gracias.