sábado, 2 de marzo de 2013

Con las manos en los bolsillos


Como un niño travieso se escapa
como un látigo de luna que sisea
tentáculo holográfico que de un quieto anhelo se desprende

como una certidumbre de vida arrastra el apetito de roces
ella al alcance de un beso al oído
de un aromado te quiero en los ojos
de un químico enlace de sudores en los labios
espera e intuye que otra vez no llegará
que los pies de plomo se amuran al suelo de sus miedos

el hombre y su hambre
masticará cobardía por lo bajo
/y sus ojos/
sus manos en los bolsillos
clavarán las uñas contra sí mismo
y se diluirá como siempre hasta morir en el intento
retrayendo la culpa
/por lo bajo/

un holograma huirá sin los abrazos
/que inertes se replegarán/
hasta morir asesinados por la cobarde inacción de su amor.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Camuflaje de identidades oscuras

Intentar parecerme a…puede ser:
una pérdida de identidad,
una cobardía,
un plagio encubierto;
pero le confieso: me gustaría ser como usted
o al menos acercarme a su sombra,
dejar de tirar el carro en contra del camino
y sentarme a ver morir las rosas en sus tallos,
naturalmente, sin apuro, sin la brutal guillotina
que marchita su belleza.
Me encantaría mirar por sus ojos
y marcar en mí con trazos de cordura,
los rasgos más dañinos que delimitan mi obsecuencia.

¿Sabe usted? Cuando imagino sus abrazos,
siento que el mundo es una piedra con vida
y que las Pléyades necesitan de ellos para la alquimia.
Sí señora; claro que me gustaría estar en su piel,
cuando mira mis ojos y los envuelve de indiferencia,
para dejar de esperar -yo hombre- que usted los llame
para darles el tiro de gracia.

Usted viene a ser el jurado objetivo de mi ceguera,
pero no pongo en dudas su imparcial sentencia,
al contrario, con ella veo, lo absurdo de mi proceder.
Por eso ¿Sabe? Necesito acercarme a usted,
raspar mi tozudez de caballo de noria
contra su rostro de traslúcido ébano
y esconderla en el fondo del estanque,
camuflada de identidades oscuras.

lunes, 27 de febrero de 2012

Comentario en la lluvia

Aquí soy el verso invasor que te espía;
aquí estoy, inevitable, recogiendo nostalgias,
restos que sobornan memorias
y no puedo abstraerme de tu música, mientras leo,
tras los residuos de este domingo
enrejado de lluvias
y dan ganas de seguir permaneciendo,
de pertenecer invisible a tu poesía.

domingo, 26 de febrero de 2012

Cuando la vida se volvió invisible

No entiendo cuándo el amor perdió los estribos
y se desbocó de un disparo en la huida;
cuándo la vida se volvió invisible
y dejó de peinarse en los espejos de otros ojos;
cuándo la muerte se tornó necesaria para seguir latiendo
en la piadosa cofradía de la existencia.
No entiendo. No.

Cuando el negro sentir alivió la espera
y la soga clavó sus nudos en la nuez de la escollera,
cegando la voz de las antiguas proclamas,
en las vacías calles otrora llenas de infinitud de amores.

Sólo la negritud del poeta rememora la incertidumbre de lo cierto,
reclama a gritos la furia del tiempo se apresure en la llegada,
y el rito absurdo de seguir permaneciendo
se inserte en la carne como aguja hipodérmica de una eutanasia.

/Y apareces tú, al alcance de mis manos /

Pero no entiendo cuándo el amor perdió los estribos
y se llevó los deseos en la estampida,
como la nieve rodando en la montaña
arrasando a su paso todo vestigio de esperanza.

sábado, 25 de febrero de 2012

Encrucijada

Otórgame el derecho de infinita anarquía,
deshace los abrojos que embanderan las palabras:
seré influjo sobre un mediterráneo albedrío.
Explota en mí y estrangula como garfio de hielo,
esta planicie encapotada de arenas:
seré muerte lenta en la tundra eterna,
soslayando equinoccios imberbes
por la inclemente lluvia de agujeros negros.

Pretérito de amores, conjugación de verbos alienados:
dadme la clave de esta encrucijada,
deducid conmigo la temperamental indiferencia
en donde van a morir los lotes de tiempos vencidos.
¿En cuál vorágine de hastío extravió las rimas el poeta?

lunes, 20 de febrero de 2012

Anatomía de los fragmentos

Labios improcedentes lamerán la piedra angular,
el hito que releva mis márgenes de abandono;
todo está señalado para que suceda:
Los colores de tinta, los orlados papeles,
los sahumerios des-aromados de la India,
las alfombras y sus hilos de oro voladores;
el libre albedrío de los deseos.


Será enérgica metamorfosis del ocaso,
eufonía sin eco que despose el silencio
y muerda la sed en el dorso de la esfera.
Se trenzarán –osados- los versos del aliento
en elevadas odas del tiempo que no vence,
abrigando eclipses en inéditos caminos
al domar el éxtasis sin rúbrica ni mapa.

Develará misterios con el filo de la copa
rozando los límites del desenfreno,
vorágines de alubias perladas,
ostras carnosas y abiertas, relamidos labios uterinos;
hablarán entonces los libros sepultados,
los líquenes maduros treparán las sombras
se volverá oro el plomo de la noche.


Llegará, espero, cual alfanje de piras
moldeando el cáliz al borde de su vuelo;
centrífugo bastión, en cuyo cruce,
se atenúa el plúmbeo paso en la molicie.
Sacudirán las cortinas de los mitos
y Kama, con lluvia de sagitas,
podrá entregarse a Rati cada luna.

Se abrirá la poesía mutando las pieles,
los corceles acorazados soltarán amarras
solventado sus bríos acaudalados
al torrente sanguíneo de la aurora.
Se rebelará entonces el hito, el amurallado margen
sucumbirá en la anatomía de los fragmentos.
Será el simún de los simbiontes alertando
el tiempo de la resurrección.


(cipres1957 - Chiqui Abreu)
http://www.mundopoesia.com/foros/foro-para-duetos/252940-anatomia-de-los-fragmentos-cipres1957-chiqui-abreu.html

Gracias mi querida Chiqui por compartir mi locura.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Orfandad

el pulso tembloroso del soñador
sumó otro vano latido
que acabó seco en la pared del baño

otro hijo de ojos negros
parecidos a los tuyos
abortó la soledad

viernes, 28 de octubre de 2011

Burdas imitaciones de una vida

Venía la rueca con rumbo circular
tejiendo bufandas a la angustia;
las agujas desabrigadas del tiempo
delataban los puntos suspensivos;
los demás abandonos eran puntos seguidos.

/Juana lloró esa tarde/

Había razones entre sus dedos de chocolate;
involuntarias y superfluas;
burdas imitaciones de una vida.

/Rodó un pañuelo en vuelo incierto/

Es la voz de la intemperie
un sonido hueco, deshabitado,
desalojado de instintos,
huérfano de verbos conjugados.
Juana teje surcos rojos en sus ojos.
La tarde llueve calle abajo del abandono.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Prospecto

No beses sin sonrojar sus dientes con rouge;
no comas labios sin sacarle las espinas;
no mastiques un corazón enamorado,
lámelo despacio, puede disolverse de manera abrupta
y quemarte la vida con su ácido olvido.

Si tienes la suerte de encontrar un camino,
úsalo al momento;
los caminos suelen tener fecha de caducidad
y es entonces que caminan en círculos.

No planees lo imposible;
acepta resignado que es…imposible.
Las utopías son como los amores de paso:
los bebes y luego se marchan al amanecer
con una nota en la almohada,
-eso si tienes suerte que no roben tu billetera-
frustrándote el sueño.

Di siempre, mirando a los ojos;
que no se parecen en nada a un cielo
ni siquiera al verde -o azul- del mar
-porque no todos los ojos son verdes ni azules
y hay mares negro y rojo-
simplemente húndete en ellos.

Si te pide un beso, dale dos
-puede que no haya otra oportunidad-
y si se queda con hambre,
estarás en posición de negociar
y de poner nuevas condiciones
pero en tu propio terreno.

No alteres la dosis de lo justo;
si das más de lo que pide, puede que se asfixie
si das menos de lo que puedes; cambiará de medicina.
Recuerda agitarla cada tanto
para que la esencia no sedimente.

Abusa del amor, crea hábito;
tarde o temprano
los años pasan factura, rompiendo el prospecto.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Derechos registrados

Te cedo todos los derechos;
pero acuérdate que hace más de mil días
fueron liberados amores
de propiedad compartida.

No es que no me interese acunarlos,
solo que me incendian la piel
en la calidez exagerada de la nostalgia,
cuando la friolera de los incunables años
abre su troglodita memoria.
Además, ya no dan rédito,
depositados en las cuentas cerradas
de un vetusto coleccionador de amoríos muertos.

Si quieres los puedes incendiar
y arrojarlos al mar, para que no sobrevivan
al balance final de tus recuerdos.

jueves, 28 de julio de 2011

De uvas verdes

Tócame los músculos de la memoria
y regresa cada tanto a decirme,
que no soy tiza borrada en el aire.

Recuérdame el haber no escrito
en el muro de los perros negros:
“que tarde se hizo para olvidarte”,
y esta curiosidad malsana de saber si aún sigues,
pegada a los ladrillos de la plaza del hambre,
donde nos comíamos sin masticarnos,
tragándonos como oblea de ostia;
engarzándonos entre los dientes
los besos de uvas verdes,
justo antes de medianoche.

jueves, 21 de julio de 2011

Donde los cipreses

Tuvo una forma un perfil
una voz cincelada en cobre
un añil taparrabos de piel de credos
dos piernas de esfinge taladrando los ojos.

Cargó en su cetro los prepucios de la noche
fue reina avispada de los zánganos
arrastró consigo las eras de lumbre
de los soles de estío
pero no pudo
no estuvo
no cupo
allí donde descansan lo cipreses secos

por eso…

solo por ella reverdezco.

domingo, 19 de junio de 2011

Profana

Debajo de tus uñas
más profundo aún
debajo de tu dermis
quizás debajo de ti
hay vestigios de mí
de mi piel profanada
de mi espalda trazada
por tus orgasmos matinales.

sábado, 11 de junio de 2011

Apenas un comentario

Mientras el café humeaba
en los alientos
y ya nada había
para explorar
en los orgasmos de los besos
descubrí que debajo de tus bragas
habitaba un planetario
que contenía todas tus estrellas
y ninguna reputación marcada
apenas un comentario
sobre como consumirte cruda
con el simple aderezo
de una poesía.

sábado, 28 de mayo de 2011

Al costado de los labios

¿Qué dirías luego del primer abrazo,
luego del preludio amanecido,
acurrucando un fulgor entre comillas,
delatando ojeras trasnochadas?

De haber imaginado que el queso de la luna
alimentaría los ratones de los vientres,
hubiese planeado una estrategia,
un ardid de enamorado,
para no dejarte a dos pasos de la huída
o a un palmo del último pecado.

Abrase visto tanto descaro,
tanta virtud de estafador,
que para seducirte
he timado los versos a un poeta,
libado la paz de los laureles
para liberarte conmigo.

¿Qué dirías entonces al cerrar la piel
sobre los trazos de los sueños
para dejarlos abiertos
sobre la mesa de noche,
al costado de los labios?

/Se recuesta la espera
en los pies fríos del poeta.

Subyugado por tersuras de axilas
bosteza un almanaque la pereza de los días /

¿Qué dirías ahora que se acaban los versos
y las palabras añoran
rearmarte en poesías,
y no encuentran los labios
en el lugar que besaste?

Acaso no sepas; abrió Mayo
sus ventanas ateridas
colgando en la silla la piel del tiempo;
que sonidos de cuerdas
atraviesan cordilleras
hasta tus mejillas.

Quizás calles y muerdas la alfombra;
lo besos besados;
las descorchadas corcheas del silencio
que allanarán tu morada diciendo:
que tarde se hizo y arrecia el invierno.

domingo, 15 de mayo de 2011

Arenga a los amores secos

Ella contaba las horas, las caídas,
los naufragios azules de sus ojos;
me hablaba de un tiempo extraño
donde la humedad de la piel
jugaba con las ranas de los charcos;
todo era sublime, como un cuento de lluvias.

Ella hablaba por mí;
decía que volver cada tanto
a remojar los pies en los recuerdos,
arengaba a los amores secos
y le plantaba una sonrisa a la utopía.
Que amar por amar; inventar una ilusión,
era desgarrar el aburrido hastío
hasta dejar entrar un brazo suave
que abrace, que tome por detrás a la penumbra
y le aclare al silencio que nada regresa de la muerte
y aún así, seguir amando.

Y me habló al oído.
Murmuró chubascos sobre los hombros,
descerrajó cortinas de luz
sobre una noche espesa
donde su boca evolucionó un llanto
hasta entonces reprimido.
Cerré los ojos y se durmió conmigo.

viernes, 22 de abril de 2011

Consentida de riqueza abúlica

Si me conocieras
no atravesarías la noche para beber
esta languidez que empacha los días
ni serías ave azúcar que picotea
la sabana desesperada de una manzana partida.
Trozarías las hojas en mitades irregulares
para que al caer sobre las mieles
no rearmaren al imberbe figurín
que idealmente modelas
con tu partitura de poeta
de niña bien
consentida de riqueza abúlica.
Si me conocieras huirías
dejando tus zapatos de cristal
enredado en las muecas del puñal
de mi locura
de mi convencional estructura
de nigromante desacertado
que no le atina ni al centro de su llaga
con la última bala de cordura.

sábado, 9 de abril de 2011

Códices

Para plagiarte tal cual entonces,
he masajeado la memoria de anaquel
junto a los códices de un alfabeto blanco;
he aspirado a más como un brote tierno
ansioso de savia y humedad de barro.
No respondieron los pies al escribirte
y se quedaron quietas las palabras de amor,
entumecidas de ignorancia.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Oropel

Al igual que ayer,
cuando la tarde cerró su sombrilla de estío
sobre la cabellera de un sauce. Al igual que ayer,
abrí los relámpagos que escondía mi garganta
y esputé granos de sal en los cráteres de la ausencia.
Entonces, se desgarró la piel del viento
cayendo sobre la recostada mugre del amor muerto,
el de las cien vidas y sus tantos poemas desilusionados.

Se han caído mis ojos;
ellos sostenían la mirada sobre tu tenso horizonte;
no hay palabras contra ello ni cuerda que sostenga
mi mano en la falda de la vida;
y caigo mientras destejo el hilo
que tantos años me llevó ordenar, punto por punto,
inexorablemente en filas de a dos,;
como si el par perfecto fuese dos,
cuando es claro que siempre es uno
más un poquito de alguien, que generalmente está ausente.

No se puede abandonar una huella circular
ni desviar los pasos
fuera de un eje que rota en el centro de los ojos;
y no hay dolor en la herida ni en la cicatriz de la ausencia;
no hay vector preciso de este vacío.
Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.

Al igual que ayer, cuando extendí el pulgar para apagar al sol,
apareciste detrás de una nube, vestida de durazno de ámbar,
con trenzas de oropel pendiendo de uno de tus lados;
el del caroso con forma de corazón.
Al igual que ayer,
cerca de la última fila de abedules, te partí en dos.
Apenas el sol había transcurrido dos giros de su vida,
lejos de mi pulgar asesino.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Ayer te amo

Ayer te amo,
qué importa el tiempo.
Pensar que detrás de las ojeras
hay huellas incoloras de una amnesia,
amnesia de un presente.

Entre el follaje de las barcas
los pájaros en celos aluden ciegos
con picos ciegos los ojos ciegos
y soy amor pretérito y dices: no es cierto
y digo ayer te amo,
y dices ¡no es cierto!...
no se puede tocar la piel antigua de la ausencia
ni esconder bajo el tapete el polvo de estrellas
ni abrochar los besos de unos labios
al respaldo de una hoja al viento,
y eres viento
-y digo: ¡ayer te amo!
y eres mientras arrecias las palabras
-y digo: soy ayer.

Ayer soy abrazo a mitad de camino,
ayer inválido tranco largo,
ayer de ajena, distante,
imagen diluida,
empobrecida memoria,
desgastado pretérito.
Te amo mañana
bajo el a-temporal verbo de una espera.

lunes, 10 de enero de 2011

Con las bocas llenas

Maleducada. Bajo mis axilas
te asilas, te arropas.
Maleducada. Bajo mis uñas
te arraigas, me roes por dentro,
intrépida, indulgente. Maleducada.

Tomas los atajos,
los cincelas a tus antojos;
destajas las llanuras.
Las planicies despobladas
los pueblas de pueblos nómades,
de infantes traviesos
que juegan rayuela
hasta el cielo de tu niña,
de tu niña que lame piel de alborada,
que se desliza vientre abajo
y puebla mi despoblado rebaño:
de acertijos,
de solitarias travesías,
contando desesperadas esperas
por alcanzarme.

Maleducada al irte
por los márgenes del diluvio,
sustrayendo los restos de mí
que boyan en tu útero.
Maleducado tu pubis,
maleducado mi instinto;
sorteando los relieves,
mixturando los colores:
negro-cano, rojo –ensortijados-
entre piernas,
entre bocas lascivas,
maleducadas,
que no hablan pero gimen
con las bocas llenas de espasmos.
Maleducada me bebes:
insolente, atrevida.

Sin importar la sintaxis
-de las lenguas-
hablamos el mismo idioma,
sin errores de ortografía.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Bohemia noche

Fueron las esporas, lo sé;
los remolinos de inquietudes
que atravesaron sin querer, el acantilado
de las bohemias noches,
donde hasta el vino se vuelve poeta.

Fueron las manos dudosas
que empuñaron la roja copa
y bebiéronse por la piel
la ufana algarabía de saberte:
íntegra, impoluta, deseada;
rodeando la glotis de un trasnoche.

No hubieron rasgos anegados
de rubor, cuando el beso
rasgó la incertidumbre
y se estableció en el mediastino aéreo,
donde la sangre se alborota y trasciende,
más arriba, más abajo del deseo.

Defender lo indefendible;
contener el aliento entre las piernas;
respirar profundo, absorbiendo
los remolinos de esporas
en travesía infatigable
hasta la boca abierta de tu noche,
donde la oscuridad del hambre
se tragó la flema de la luna y sus rimas,
y los escasos arrebatos de cordura.

Esa noche amaneció lloviendo
en las bocas de los sexos.
Sometimos las miserias
a los versos trasgresores
que hablaron de un amor bohemio
en la noche de tu noche.
Encendimos las pieles
e inauguramos el poema.

Esa noche.

Devaluado

Soy pobre,
pero te he dado
mi riqueza en letras.

Alguna que otra miseria
contaminó mi poesía;
es inevitable cojear los ojos
cuando la sal adultera.

Tan pronto
como recojas esta hoja
y descifres estos garabatos,
seré un indigente más
en el cesto de la basura.

No es tan rentable
la vida de un poeta.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Con sabor a manzana

Todos los días se parecen a ti
-en cuanto a sus sabores-.
Hoy, por ejemplo, todo fue diferente;
he comprobado que la manzana sabe a dulce acides
cuando te pienso bajo el árbol eterno.
Y me gustan las manzanas;
mi casa está poblada de manzanas,
mi cama tiene forma de manzanar,
vivo en un antro con sabor a manzanas.
Hoy he pensado en ti con forma de manzana;
de primera mujer en paraíso desolado
y encontré un instante de placer
entre las semillas que rebalsan tu boca.

Como poeta de moradas oscuras,
vislumbré un rebaño indoloro de penas
entre los dientes sucios
y me he preguntado si al comerte
también como mi espejismo de edén.

/ Y no tengo un cepillo dental a mano /

Ella ha reído hoy.
He reído hoy.
Quizás fue la diferencia horaria
entre su reloj y mis coordenadas.
Vi sus dientes mordiendo la manzana
y su boca ampulosa tragarse todo
en un instante mutante,
en el que pienso que sus ojos manzanas
caerán por la gravedad de los días.

Y no tengo un cepillo de dientes
para blanquear definitivamente
los restos de vos -entre mis dientes-.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Cuatro labios de rosas

Puedo ser el perro bajo el carro
y seguir el derrotero de tus carnes,
hasta extraviarme donde acaba el norte
de tu inescrupulosa vagina.
Puedo ser el alienígena
en tu planeta extraño
de rulos en la boca
y de cuatro labios de rosas
dulcemente perfumados.

Le hablo a tu epidermis,
la que desase mi lengua húmeda;
la que respiro como dosis de café de insomnio
masticando los sabores de la última cena,
pensando que el tren que pasó
desabrochando tu sexo encapullado
despertó la virginidad del paisaje.

Quien dijo que la carne es pecado,
seguramente no ha probado tu ostra madura
ni ha navegado por las olas de tu infierno
en un viaje de ochenta millas,
alrededor de tu clítoris.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Como animal domesticado

Me empujaba el hambre
me empujaba, y su carnicero vocablo
deglutía las ceremonias del vientre.
Ánforas de leche eran los senos,
dispuestos como grifos sobre un lecho de hambre,
mi hambre, el hambre de todos mis hijos.

Como niño ciego escaló mi lengua
geografías imantadas -mi lengua-
de norte lácteo, de pulcros picos níveos;
geografía de casta inmensidad -y su piel-
manual acelerado sobre cómo llegar al cielo.

Como hombre, como animal domesticado,
vuelo a saborear la luna
y todos los dioses conmigo –también domesticados-
moran en su geografía.

Llovió entonces sobre las bocas
manantial blanco de espuma –dulce lluvia-
la lengua –mi lengua- sintiose diosa,
el dios Baco bebió de ella -dulce lluvia-
y su vino se hizo espuma de leche roja.

/ Tanto fue el cántaro a la fuente /

Fuera de los cuerpos el alcohol,
la leche agriada, los senos decapitados
y la lengua –mi lengua-
Baco murió esa noche alcoholizado;
mis hijos se fueron tras otros senos
y mi hambre cerró el grifo de sus ánforas.

De nada vale, de nada -por su piel-
ser apenas un ciervo de su vientre.