viernes, 31 de diciembre de 2010

Bohemia noche

Fueron las esporas, lo sé;
los remolinos de inquietudes
que atravesaron sin querer, el acantilado
de las bohemias noches,
donde hasta el vino se vuelve poeta.

Fueron las manos dudosas
que empuñaron la roja copa
y bebiéronse por la piel
la ufana algarabía de saberte:
íntegra, impoluta, deseada;
rodeando la glotis de un trasnoche.

No hubieron rasgos anegados
de rubor, cuando el beso
rasgó la incertidumbre
y se estableció en el mediastino aéreo,
donde la sangre se alborota y trasciende,
más arriba, más abajo del deseo.

Defender lo indefendible;
contener el aliento entre las piernas;
respirar profundo, absorbiendo
los remolinos de esporas
en travesía infatigable
hasta la boca abierta de tu noche,
donde la oscuridad del hambre
se tragó la flema de la luna y sus rimas,
y los escasos arrebatos de cordura.

Esa noche amaneció lloviendo
en las bocas de los sexos.
Sometimos las miserias
a los versos trasgresores
que hablaron de un amor bohemio
en la noche de tu noche.
Encendimos las pieles
e inauguramos el poema.

Esa noche.

Devaluado

Soy pobre,
pero te he dado
mi riqueza en letras.

Alguna que otra miseria
contaminó mi poesía;
es inevitable cojear los ojos
cuando la sal adultera.

Tan pronto
como recojas esta hoja
y descifres estos garabatos,
seré un indigente más
en el cesto de la basura.

No es tan rentable
la vida de un poeta.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Con sabor a manzana

Todos los días se parecen a ti
-en cuanto a sus sabores-.
Hoy, por ejemplo, todo fue diferente;
he comprobado que la manzana sabe a dulce acides
cuando te pienso bajo el árbol eterno.
Y me gustan las manzanas;
mi casa está poblada de manzanas,
mi cama tiene forma de manzanar,
vivo en un antro con sabor a manzanas.
Hoy he pensado en ti con forma de manzana;
de primera mujer en paraíso desolado
y encontré un instante de placer
entre las semillas que rebalsan tu boca.

Como poeta de moradas oscuras,
vislumbré un rebaño indoloro de penas
entre los dientes sucios
y me he preguntado si al comerte
también como mi espejismo de edén.

/ Y no tengo un cepillo dental a mano /

Ella ha reído hoy.
He reído hoy.
Quizás fue la diferencia horaria
entre su reloj y mis coordenadas.
Vi sus dientes mordiendo la manzana
y su boca ampulosa tragarse todo
en un instante mutante,
en el que pienso que sus ojos manzanas
caerán por la gravedad de los días.

Y no tengo un cepillo de dientes
para blanquear definitivamente
los restos de vos -entre mis dientes-.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Cuatro labios de rosas

Puedo ser el perro bajo el carro
y seguir el derrotero de tus carnes,
hasta extraviarme donde acaba el norte
de tu inescrupulosa vagina.
Puedo ser el alienígena
en tu planeta extraño
de rulos en la boca
y de cuatro labios de rosas
dulcemente perfumados.

Le hablo a tu epidermis,
la que desase mi lengua húmeda;
la que respiro como dosis de café de insomnio
masticando los sabores de la última cena,
pensando que el tren que pasó
desabrochando tu sexo encapullado
despertó la virginidad del paisaje.

Quien dijo que la carne es pecado,
seguramente no ha probado tu ostra madura
ni ha navegado por las olas de tu infierno
en un viaje de ochenta millas,
alrededor de tu clítoris.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Como animal domesticado

Me empujaba el hambre
me empujaba, y su carnicero vocablo
deglutía las ceremonias del vientre.
Ánforas de leche eran los senos,
dispuestos como grifos sobre un lecho de hambre,
mi hambre, el hambre de todos mis hijos.

Como niño ciego escaló mi lengua
geografías imantadas -mi lengua-
de norte lácteo, de pulcros picos níveos;
geografía de casta inmensidad -y su piel-
manual acelerado sobre cómo llegar al cielo.

Como hombre, como animal domesticado,
vuelo a saborear la luna
y todos los dioses conmigo –también domesticados-
moran en su geografía.

Llovió entonces sobre las bocas
manantial blanco de espuma –dulce lluvia-
la lengua –mi lengua- sintiose diosa,
el dios Baco bebió de ella -dulce lluvia-
y su vino se hizo espuma de leche roja.

/ Tanto fue el cántaro a la fuente /

Fuera de los cuerpos el alcohol,
la leche agriada, los senos decapitados
y la lengua –mi lengua-
Baco murió esa noche alcoholizado;
mis hijos se fueron tras otros senos
y mi hambre cerró el grifo de sus ánforas.

De nada vale, de nada -por su piel-
ser apenas un ciervo de su vientre.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Desnúdate

Abrázala, despliega su vientre de amapola,
ella minimiza todos los desaires,
marchita las penas de la luna
cuando algún poeta ingenuo la lastima.
Erradica sus espinas de amarguras,
descubre su esencia de gorrión emancipado.
Sal del escondrijo por una vez en la vida.

Inténtala, desnuda, dibujar bajo la lluvia,
sé la llave de paso de su fuente serena;
dile -cuando una lágrima parta en dos su sonrisa-
que sus ojos son el coloso de Rodas
sosteniendo la ternura.

Olvida por un instante
tu oficio de anacoreta,
sé tú mismo,
sé el hambre que desconoces
y aliméntate de ella.
Pártela en dos equinoccios
uno para la tierra, otro para el fuego,
que el norte sea proporcional a su planeta,
es decir; el centro de su ombligo;
para que viniendo del sur o del norte
encuentres siempre el camino.

Sé tú mismo, no te rindas,
la noche absorbe y el cielo clama;
abrázala, así como si nada;
pon en vuelo los pájaros de su alma
y desnúdate con ella,
la muerte puede esperar,
de todas formas siempre llega.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Así de simple

Ya me ves aquí
intentando reprimir mi instinto
de hablarte de mil colores
sabiendo que los tienes todos
y que no necesitas azúcar
que tu leche es dulce por naturaleza

eso de salir a buscar comparaciones
con margaritas
palomas
caminos
no es más que un impotente
acto reflejo de acomodar palabras

debería ser tan simple amarte
así como margarita que eres
como paloma empollando un tiempo
como todos los caminos
con todos esos colores naturales
que lo componen
que te componen en arcos

sería tan simple decir que abarcas
todos los quiero
pero no

necesito escribirte poesía
para deshojarte
para ver tu paz de laurel en vuelo
para recorrerte
cada vez
cada tiempo
en que me recorres
sobre los versos
repasando mi historia
donde sobrevives
a golpes
a besos
de nostálgicos recuerdos.

No es lo que parece

Puedo pensar –eso creo-
que no dirás que fui ingenuo
por erradicarme hacia vos
e invadir con mis obscenos deseos
tu pulcra virtud;
nada es lo que parece –lo sabes-
deberíamos escribir
un catálogo de posiciones
cibernéticas
con los pormenores menores
de un sexo sin espumas en la boca,
sin brindis de tabaco en los alientos.

Puede que alguno de los capítulos
sobreviva mientras aplasto un recuerdo,
percatándome que sólo fue eso,
sopesado por una incrédula virginidad
de amores inexpertos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Naufragio

Dicen que volverás,
que estás esclava
en la borra torrada de un café,
sometido al exilio de tu aroma,
mezcla de rouge y chanel.

Presagio de vida que no acaba,
que oprime con su ombligo
un próximo cordón de esperanzas.

/Eterno resultante de una resta,
no entiendo el augurio trasnochado/

Dicen que el cíclico ritual del mar
devuelve los despojos,
los inmuniza contra la muerte
en una resaca invisible,
que no deja ni huellas de su paso,

/El mar devolvió botellas,
en maremotos de mensajes sin palabras/

sábado, 23 de octubre de 2010

Se dejó abrazar

(Para vos)

Se dejaba abrazar
cual columna de enamorados;
se descolgaba desde sus ramas
y la mirábamos deslizarse tronco abajo
como una danzarina de caño,
de los bares donde acaban
los que no tienen donde acabar la noche.

La llamábamos Madreselva;
cuerpo sutil trepador de piernas,
lividez de mármol,
generosa piel a bocas hambrientas.

Pensó una noche
mientras descendía
por el pasamanos de un amante:

-No hay hambre más grande
que el hambre de amor sin retorno
ni sed tan ávida que la sed de una piedra
en el ostracismo del fondo del mar.

Y salió a buscar cornisas de cielos,
se volvió tejados de otros tejados,
husmeó las paredes manchadas
de Romeos y Julietas.
No subió escaleras, sólo se abrazó a ellas;
se dejó llevar hasta darse cuenta
que el cielo estaba en su esencia.

Entonces descendió sin prisas,
encendió el cigarrillo de la noche
asióse al pasamanos
del amante más próximo.

Se dejó abrazar.

Osario

Claros son los reflejos,
ya sus ojos muerden los dientes
de otro amor de carne y besos.

Mis bronquios se adecuan a la apnea
y su aire poliniza por última vez mis pulmones.

Se manifiesta el temblor
con el último tren a Poemalandia,
donde deambulan las ánimas
de todos los amores muertos.

/Esta vez sin boleto de regreso /

Bah, eso creo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Menos tu recuerdo sin dorso

¿Cómo deberé recordarte
si hace dos orgasmos fuiste presente
y ahora dos pasados en retirada?

Ni tu sombra eyaculada al destierro
receptará mis ojos sobre tu espalda
-no hay espalda-
eres un recuerdo sin dorso,
yo un frente de batalla para otra guerra.

Puede que muerda otro pedazo de gloria
antes de acabar en el coito final,
donde todo se entierra.

/ Menos tu recuerdo sin dorso /

martes, 12 de octubre de 2010

Debo dejar la lucidez para más tarde

Debo dejar la lucidez para más tarde
y apretar los dientes contra el puño,
liberar mi pudor de amar,
la absurda vergüenza de amar
como si fuese prohibitivo.

¿Y cuál es la culpa de estos años tardíos,
de los tuyos precoces a mi tiempo?
¿A quién le debo disculpas
cuando el amor disculpa la tardanza,
si llegan errados los caminos?

Debo dejar la lucidez para más tarde,
para verte llegar a socorrer mi espera,
para poder decirte no es el tiempo
ni el momento del sol naciente
que se incendia.
Luego, si tú quieres te quedas.

sábado, 9 de octubre de 2010

Ecos sin Margot

Me hablaba de la muerte,
de las pupilas del sol ausentes en su natalicio,
de fenecer dormida sin antes mirar su espejo;
Margot de piedra, ángel sin vuelo,
siempre partiendo al paraje de la abulia
a arrinconarse en el letargo;
ancestral parroquiano de su desesperanza.

Y no sé ayudarte; mi temor se apretuja
sobre tu extendida ausencia
sin poder hallarte.
¿Por qué no vuelves con tus alas?

lunes, 4 de octubre de 2010

Conjugarte sin tiempos

Dame una razón que te sostenga,
un vientre donde cobijar este antiguo embarazo
antes que el día te aborte de mi frente.

Te quiero en verbo abierto, sin tiempos;
conjugarte en voces de pretéritos anhelos
sobre un palmo de blancas certezas.

Allanarte sin misericordia sobre mis rodillas,
hincarme en tu circuito de savia y sangre
y volverte amalgama en la vigilia.

Mujer de mimbre, morada de tribulaciones
virgen fiel a mis pretextos anacoretas.

Deja a esta vertiente derramarse en tus entrañas,
pariremos mieles de otoños no consumados
antes que el día nos aborte sin misericordia.

sábado, 2 de octubre de 2010

Sobre tu sombra

Tu risa crecía y crecía hasta volverse lengua;
desprendía los botones de mi hambre,
bebía en tragos largos mi piel
hasta volverme hombre.

Crecías dormida en los colchones de mis cejas,
yo robaba el sueño de a gotas
cuando mis labios se ungían de tus lágrimas;
quizás soñabas conmigo
y te abrazabas a mi ausencia.

/ No ha sido en vano dormir sobre tu sombra /

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Más allá de toda lógica

Yo te nombro en las bocas de los buzones
en las mochilas de los árboles
donde anidan los sueños de las aves
y declaro de manera arbitraria
los solemnes derechos de esconderme contigo
en los mismos lugares en donde te nombro.

Te nombro y hago con tu nombre
la verdad de las flores y me rindo a ellas
porque si me rindo
me vuelvo parte de tu perfume
y me emborracho con él y con ellas
hasta que tu risa que flota en las esporas
fecunde en racimos de piel.

Te nombro y se eriza la calvicie del tiempo
un resplandor surca el país del no me acuerdo
donde guardo los acuerdos
los sabores sinsabores que gustábamos
antes que cayera mi nombre
en el hueco amnésico de tu boca.

Al nombrarte recupero la locura
mi delirio errático cobra vida
se mete en las bocas de los buzones
y en las mochilas de los árboles
a morar junto a los sueños de las aves
que tallan nuestros nombres en sus alas
y vuelan más allá de toda lógica
hasta olvidarse que son partes de mi sueño.

Ellas tampoco regresarán.

jueves, 26 de agosto de 2010

Sensatez

Nuestro amor se sostiene
de dos agostos duros
la deliciosa complicidad
de un paraguas
y un medio sueño

que por abrazar
la plenitud del sol
podría explotar en mil exilios.

Mejor gocemos
en la segura mitad
la calma noche
de los amantes.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Causalidad

Si no hubiese escrito
aquel poema
justo cuando tu instinto
lamía el aire,
no encontraría
en cada despertar
esquelas escritas con rouge
colgadas de mis labios.

/ Quizás ahora
estaría escribiendo
un poema
por si tu instinto pasare
lamiendo el aire /

sábado, 21 de agosto de 2010

Bajo relieve

Es el aire, las piedras del camino
las mapas debajo de ellas
las arrugas.

Las curvaturas de tus piernas
y el invierno.

Son los rostros sin memorias
de las hojas.

Vuelves, siempre vuelves
a ser la gaviota enamorada
buscando la quilla de mi abandono
a alimentar mi fantasma.

Me naufragas de un disparo
debajo de las piedras
y regresas al laberinto
donde no puedo tocarte
ni con estos mustios versos.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El deseo

Murmuré tu nombre
como al azar
como al descuido
casi como una maldición.

Apareciste del aire...

- ¡Pide un deseo! Dije.

Y desaparecí.

martes, 10 de agosto de 2010

Por las rosas eternas

Confío que sentiste lo mismo
que amaste como amé
que tuvimos un sueño en común
o un amor fuera de lo común;
lo cierto es que compartimos el mismo abismo.

No hay rosas eternas,
sí, hay ojos dispuestos a sonreír;
hay risas interiores
esperando vernos paisaje.

Podríamos: tú cada tanto…
yo alguna que otra vez,
coincidir en carriles opuestos
de trenes opuestos
de ventanillas opuestas
de rumbos opuestos;

coincidir esa mirada que nos bese
ese instante fugaz
el lugar exacto
y detener ese efímero beso de miradas,
de sonrisas
en la luminosidad de un flash
para decirnos:
hasta pronto amor
confío en ti
confía en mí;
eternicemos las rosas.

Naturaleza muerta

Olvidarte quizás no sea más que un paso a la historia
como decir he revertido una derrota;

en fin; tan sólo dar vuelta una hoja
y sorprender debajo a escarabajos
que despavoridos buscan el espacio
y chocan entre ellos hasta que descubren
que fue una bocanada de alivio
desprendiéndoles el moho de su letargo.

Para luego regresar a la humedad de su silencio
a conciliar el sueño.

viernes, 6 de agosto de 2010

Dádivas

Ofreciste tus manos
a este ciego.

/ Dar para recibir /

Irreverente
-tomándote el brazo-
entallé tus caderas

y en una calle insomne
acabó el deseo
entre tus piernas.

jueves, 5 de agosto de 2010

Deshabitarte

Intenté habitar tus excusas
mis rodillas lastimadas
enlutaron los adoquines,
a ti no te importó,
estabas ausente;
no podías reprimir tu abandono de luces
y fue la justa razón para curarme de espanto,
de la impiedad de tu piedad
atiborrada de palabras, demasiadas palabras.

Caminé entonces con mis codos
aferrados a las paredes
dejando mi piel en sus besos
de ladrillos y concreto;
la cal tiñó de blanco el dolor
y sangraron las calles
bajo mis rodillas.

Impersonal

No soy el que piensas,
pero soy bastante parecido
a este que te escribe.

Aunque alguna vez
te haya amado,

no queda claro
quien te amó,
si el que piensas que soy
o el que te escribe;

puede que ambos
aún te amen,
lo que no sé
es cuál de los dos soy.

Sinsentido

Es ilógico decirte
que me llenas
cuando estoy vacío.

Un sinsentido
es llenarse de recuerdos
porque son sólo vacíos.

Pero eres
el mejor de mis recuerdos
aunque me dejaste vacío
cuando te llenaste de olvidos.

miércoles, 28 de julio de 2010

Mujer de hierba




Ahora es hierba,
su imperecedero frescor
arremolina entre mis vuelos de poeta,
sólo puedo absorber su verdor
como savia; como alimento,
sólo su recuerdo.

Muerde uno a uno mis dedos,
jala el gatillo de mis verbos,
la esperanza de cuatro pétalos se ciega
y susurra al oído de las hojas
su abandono de piedra
que abraza las palabras
donde ella reposa;
mi memoria.

Es mi memoria;
ella canta porque es más que mi canto
es más que dos bocas entreabiertas
enamorando espejos
lamiendo el rubor de su propio rostro;
mi rostro que bebe su reflejo.
A veces evitamos las miradas,
hasta que vuelvo a llover
y ella llueve conmigo.

Como si nada...




Tapaba mis baches, mis imperfecciones,
los caprichos de mi sistema linfático;
drenaba mis tiempos de roca muerta
y ablandaba la reciedumbre de mis palabras;
partió con el alba, cuando nadie lo previó
ni un iluminado descerrajó un aviso,
y volvieron las barricadas
cerrando la circulación de versos en libre tránsito.

Planté un ciprés en la puerta de la aurora,
los vientos no entran a robar su aire.

Ella está conmigo sentada a mi diestra
cada luna me besa la espalda con sus pechos,
me dejo caer entre sus ramas que se vuelven manos
donde cantan liras y la prisa es solamente
abrazarla, como si nada,
como si nunca se hubiera ido,
como si nada…

miércoles, 7 de julio de 2010

Desorbitada




Ella vino de la nada
tocó el techo con su ego
lavó sus manos en las rosas
rozó unos labios
de un te quiero de espinas.

/Luego partió. Fue un instante/

Escapó dejando agujeros negros
en el planeta de los simios.

Surca su órbita de espinas
en el cielorraso de estos ojos.

martes, 29 de junio de 2010

Hambre




Imaginarte carne
piel de rosas sazonadas
lascivia, vértigo visual
alucinante
¡Hambre!

Impoluto espejismo
euforia elevada en andas
del éxtasis ventral.

/Eros y Tánatos/

Estremecido pacto
dos en uno,
por dentro la carne
por fuera la carne

y el hambre
¡Insaciable!

viernes, 25 de junio de 2010

Geometrías




Una de nuestras noches, por decir una;
la procaz beatitud y sus descuidos,
la geometría de tu espina,
línea amoldada a mi plexo.

Teorema perfecto: expuesto,
resuelto, austero de culpas,
abierto en vértices febriles.

Inevitable esa noche,
una de nuestras tantas mentiras.

sábado, 12 de junio de 2010

En latidos




Son mis deseos rebeldes
los que anhelan el nácar de ti
el fruto rojo de tu mar negro,
monte de un faro amanecido.

Te presiento;
emancipadas manos
en el ventral desarrollo del aire,
médula del tiempo,
polvo y escamas
de un abrazo en remembranzas;
mujer de lino, de velas izadas
altar de mi sino envejecido.

/Te entrego en piel y huesos
las cadencias musculares -en latidos-
un corazón corrompido, malhumorado,
enojado con sí mismo/

Revive la carne;
el alma partió hace tiempo.

martes, 8 de junio de 2010

A lo lejos; el viento...




Nos abrevábamos y eran tus risas
cascadas de oro desde tus ojos,
explotando en vértigos atómicos.

Hacíamos de la nada el todo más absurdo,
la nariz imperecedera del payaso;
simulábamos la luna en los redondez de un queso;
fuimos necesariamente espejos.

Dime amor, relámpago azul atravesando mi estío;
si el planeta rojo que inventé para ti
sobrevivió al holocausto de los miedos;
si la etérea rosa y su coraza soportó tus inviernos.

Dime; si la espera del último tren arrancó de cuajo
las telarañas que tejiste en los recuerdos
dejando las huellas de tus agujas
en tu enmarañada estratagema.

Uno: el abandono; bronce oxidado de badajos;
dos: la calle picada por los golpes de un guijarro.

El perro sobreviviente de litigios,
huérfano de guerras clandestinas de abrazos,
se fue tras de ti, yo me quedé varado

A lo lejos, el viento susurra un nombre:
desconcierto -tras tus pasos-.

sábado, 22 de mayo de 2010

De todos los suicidios




Se rebela el hambre
y debo amarte
no importa cómo
así
ausente
lejana
inexistente.

Amarte en verde
amor mío, en verde
despuntando azar
así
a plena luz
entre corcheas
de letanías.

Sin el menor rencor
sin la hiel abandonada
en mis cavernas
así
gris de encierros
de los celos
madurándote.

Debo amarte
como vorágine
como aspirante a loco
así
vehemente
con espinas
en las palabras.

De todas las formas
de todos los suicidios.

sábado, 17 de abril de 2010

Dame las manos sembradas de ti






Dame las manos sembradas de ti
para vestirme de ellas y ser le caricia perpetua
el código cifrado de tu génesis
y sentirte la maravilla cubriendo mi universo.

Abraza mi espera y sus rincones ocultos
anhela conmigo pisar la misma huella
el mismo tránsito por callejas ebrias
cuando cante el alba su sed de vino.

Dame el tiempo de alondra temerosa
haré un nido de gárgola
entre dos torres de nacarados sueños
donde gima el vientre su hambre de vida.

Regresa ahora del silencio
hay una espera de labios impacientes
colgados de una antigua melancolía
encuadrando los mustios recuerdos.

Se por un instante la plegaria del beso
la reconciliación de la rosa y su espina;
no niegues a mi infortunio
el derecho a reencontrarte.

Hay buscadores de olvidos espiando las calles
ellos pervierten los recuerdos y sus huellas
los mapas y sus trazados que te lleven a rozarme;
se la cruz de mi brújula, mi molino de viento.

La urgencia que clama mi simiente
en la vorágine crepuscular del hombre;
el que ansía ser inmune al olvido
enarbolando la certeza de tenerte.

lunes, 12 de abril de 2010

Tú, blanca estatua de nubes



Voy mudando de rincones,
los ocho vértices posibles del cubo
pretendiendo encontrarte amparada
en sus bocas hambrientas;
tú, blanca estatua de nubes
te escapas por la comisura del vacío
sin poder detener la estampida
de los sapos enamorados de la oscuridad,
los que se rebelan cuando bosteza la luz.

Después, la consola solar
y sus vinilos multi orgásmicos
refutan la vorágine del viento
y son miles los lúmenes nacarados
explotando en racimos sobre los ojos.

Y te acercas liberada
en batir de alas, me vendes un sueño,
plantas un unicornio sobre un cono de fresas
y yo te miro, sí, absorto te miro
como construyes ladrillo sobre ladrillo
el castillo de naipes más bello,
el puente levadizo a tu corazón de manzana
con ríos de chocolate y menta
y expones tus trazos en veleros
para navegar infinitos.

Y me deslumbro, tomo tu sonrisa,
la calzo en el dedo anular del sueño;
me permito ser aventurero
intrépido caballero de tinta y pluma,
un aprendiz de poeta
inventándote en versos.

domingo, 11 de abril de 2010

Sin poder abrirte




Pensarte
en la acequia de la noche,
ajena, distante
mientras la llave se traba
y no puedo abrirte.

Desheredarte el mar,
que no te distraigas
con sus guiños de ausencias
y voltees los girasoles
hacia el resplandor
que se cuela
debajo de tu alfombra.

Pensarte, sólo pensarte,
difuminada
en la inalcanzable distancia,
“conociéndome largo
como el espacio de un beso”.

---

“conociéndome largo
como el espacio de un beso”


A.Margot (Poeta)

viernes, 9 de abril de 2010

Cuando mi hombro te inventa




No sé quién eres
si tus huellas van o vienen o viceversa;
hasta a veces pienso que no existes
más que en mis hombros
cuando te invento hablándome al oído.

Pero respiras, siento tus pulsos,
en la misma pendiente que abraza mi garganta
cuando cierras la ventana
y el día se alarga
hasta el tiempo de volver a rozar tu misterio,
donde otra vez vuelves a ser suspiros
que aprehendo entre mis dedos;
en la afinación de mi lengua
que repite tu canto
besándome al oído
cuando mi hombro te inventa.

Un día de estos
se me dé por confesarte;
quién sabe...
hasta puede que te bese.
Mientras tanto
cuido la rosa que te extraña.

jueves, 8 de abril de 2010

Cien mil noches para extrañarte



Quizás las cien mil noches
con sus despedidas, no lo sé,
pero me provoca tristeza verte partir,
como si se apagara el alba
y todo quedara otra vez en penumbra.

Quizás sean las mareas de murciélagos y la luna
o la sombra de la rosa
que se pierde en la curvatura de la tierra;
la mano temblorosa que sostiene tus alas
para que vueles tras el sol.

Quizás no busques un sol
y sólo estés de paso besando las palabras
las que alguna vez fueron versos
y hoy rescatas como si fuesen hermosas flores de otoño.

Es verdad, hay tristeza en el aire,
verte desde atrás
cuando cada vuelo te marchas
apagas la vela y enciendes la noche
y todo queda otra vez en penumbras
hasta un nuevo hola amanecido
al desayuno siguiente.

Quizás sea solamente
otra noche para extrañarte
y estás triste
y estoy triste porque lo estás,
sin poder siquiera abrazarte,
como a la sombra de la rosa
que se pierde en la curvatura de la tierra.

miércoles, 31 de marzo de 2010

La consigna de otro intento




Volver a amarte, volver al origen
de donde nunca me he ido;
de tu alborada azul
de tu pequeño tutor de mimbre
donde aún descansa mi sombra;
allí sobre la planicie ansiosa de estíos.

Volver hasta la orilla emancipada,
hurgar en los trastos olvidados
donde marchitas las hojas que escribimos
reverdezcan en abrazos de lluvias;
donde purgar la condena de los descuidos
sea la consigna de otro intento.

Volver y ser, la palabra en tu boca,
el nombre austero que llamas,
el que muerde tu melancolía
tu espera imposible, la que no esperas
desde la brújula rota olvidada
en los jardines de un adiós egoísta.

Volver y desoxidar los labios
abarrotarlos de sabores nuevos
y encontrarnos a la intemperie
desnudos en el primer beso,
sabernos antiguos amantes
recuperando la magia de los sueños.

martes, 30 de marzo de 2010

Despiertas...




Amor hambriento,
aliento a fecundo polen
gestado entre tus piernas.

Primigenio amor,
lactancia adormecida,
nido y cencerro
llamando al albur a rebelarte,
a ser la esfinge de caña dulce
y morir bebida
en la cosecha de la sangre,
de tu sangre vertida,
erupción volcánica
amor de magma
cediendo al conjuro ígneo
de la carne.

sábado, 27 de marzo de 2010

Tu paz en calcetines sobre mi fachada




Pasas y todo muta;
los helechos se descuelgan en lluvias,
los pisos cuadriculados giran,
se tornan armoniosos calidoscopios;
el gato se vuelve alfombra y tus pasos de seda
peinan la brisa del silencio con su lenta melodía.
Pareces la paz en calcetines
recorriendo mis fachadas.

Pero no te quedas,
pasas a respirar huidas de corduras
a embalsamar palabras en versos de yeso,
irreconciliables
con el anárquico ritmo de tus tiempos.

Pides silencio,
que hay ave emplumando miedos,
que la frugalidad del nido servido
corteja tu libertad de vuelos
con chantaje de besos.

Y pasas, como musa onírica
en los acordes orgásmicos de mis versos,
y el silencio calla para oírte en poesía;
tu paz en calcetines sobre mis fachadas.

viernes, 26 de marzo de 2010

Viento, el mismo viento





Me gusta el otoño
con su calvicie de hojas
con sus pestañas secas
como hojas de recuerdos;
cada una es una escama de memoria.

Tú y las huellas
regando de esencia;
un soliloquio de espantapájaros
en un campo de palomas
y sus vuelos de hambres
sobre la piel de sus harapos.

En los surcos de una frente marchita,
el otoño acumula tus hojas.

Viento, el mismo viento
susurra un nombre cosechado
y las palomas sobrevuelan,
el campo estéril de tu memoria.

Articulando-te




Llegas, tocas, ordenas;
impulsos
contraen y relajan;
vertiginosas hormonas,
adrenalina en danza,
euforia en suspenso;

ciento veinte pulsaciones
ecos de tu llegada;
arritmias en Si bemol
predicen en sostenido
la eyaculación del alma.

Articulando-te
me desnudo,
entre el beso y las palabras.

lunes, 22 de marzo de 2010

Cinco minutos




Elegía de vientres anexados
implorando dos toques de cesura,
duelo de sábanas
pintadas de transparentes huellas.

El silencio pintó agujas en los ojos.
Un cielo de terrazas caía del abandono
y una cola de esperma flotaba sin su cuerpo,
moría suavemente el éxtasis,
arrollador génesis abortado.

Cinco minutos aplacaron la urgencia,
las agujas clavadas entre las costillas del tiempo
sucumben como gigantes tótems
en las espaldas indiferentes.
Inexorable el tiempo acaba.

Se duerme mirándose
entre dos coordenadas extraviadas
en el meridiano del vetusto deseo;
la absurda mentira
del amor eterno.

sábado, 13 de marzo de 2010

En el vértice de la aurora



Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Abandono



Apenas abro a tus ojos
me descubro ausente,
indiferente a tus miradas;
el abandono y yo
murmurando desconciertos.

Cuando olvidas mirarme,
ciegas mis manos.

Las caricias duermen
a la intemperie.

jueves, 11 de marzo de 2010

Anatomía de los ojos


Ya deshojo cosas;
las margaritas se acabaron
en el último suicidio de amor.
Deshojo piedras:
lajas blancas, sonrisas negras;
deshojo orejas redondas y grises
de paquidermos abandonados;
deshojo ovejas descarriadas. Las cuento.

Deshojo ojos;
adivino en cada lágrima
la última moradora,
el último transeúnte devorado
por boca-nadas de olvidos.
¡Mira que guardan muertos esos ojos!

Deshojé los míos;
murieron tantos fantasmas.

domingo, 28 de febrero de 2010

Donde duermen las lluvias



Murió la tarde, como el trigo segado,
como el viento desgranándose en brisas.
Así nos desgranamos gastando los abrazos,
los te quiero de lluvias, los siempre suspensivos,
y al igual que el trigo, nos convertimos en masa
para nuestro pan diario,
y somos amantes sin la carne,
implícitos en piel y noches;
nadie nos vio, nadie lo sabe.
Sólo las lluvias amándose sin verbos.

Niña chocolate


Correré a tu lado
a mi norte
aunque no me veas derretirme
adosado a tu sol.

Niña de chocolate,
papel de arroz
sobre los pies del aire.
Mujer en erupción
tan natural como pétalos,
una bocanada de risas.

Tú, dueña de mis espejos:
tus ojos.

martes, 23 de febrero de 2010

Fisuras



De pronto digo mansedumbre
y aparece una boca austera llena de hambre;
me besa la nostalgia, abraza lo irreconciliable,
fatiga con creces las bisagras de mis ojos
y salvajemente tierna me devora la ausencia.
Por un instante soy vulnerable.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Hasta que el silencio cercene la lengua de mis versos



Me retiro tres pasos
ampliando el radio de mis ojos;
distingo luces mortecinas
sucumbiendo en corazones desposeídos;
en la cornisa llora la vida
oblicua a nuestro abandono.

Te seguiré encontrando
luego de las muertes de las rosas,
sin vergüenza del llanto estéril.
Nada vale más que tu piel que me sostiene.

Amor crepuscular,
el que me suicida con poemas
y me renace en rocío-miel,
zángano libertino de tu esencia.
Tantas veces libaría tu sangre
como siempre antes,
como antes.

Seguiré hablándote
orgulloso de mordaza y pluma
hasta que el silencio cercene la lengua de mis versos
y la vida salte desde la cornisa
con la última palabra
desintegrada.

martes, 9 de febrero de 2010

Como los peces de barro




Tómame los abrazos
como la memoria que regresa,
planifica un tiempo de reencuentros,
sin preámbulos,
con la osadía de una gaviota
queriendo ser pez en los remolinos,
en la generosidad de un río que sube
para devolver las aguas a las lluvias.

Tómame en el preciso instante
que quiebra la cascada,
voltea tu vista hacia la orilla opuesta al sol;
allí verás un velero agrietado,
anclado entre rocas gastadas
por los besos de tantas lluvias marrones,
como las angustias de los peces de barro
que pintan las orillas.

También soy un pez de barro
siguiéndote tras la crecida.

domingo, 31 de enero de 2010

Supongo que fue tu manera de amar



Ayer te vi mujer;
nunca te amé tanto como ayer
ni cuando sostenías mi vida de tu hilo
desmadejado debajo de tus pies;
pisabas mis pies.

Supongo que fue tu manera de amar.

sábado, 30 de enero de 2010

Los pájaros que inventamos




Donde ya no estás, supura el plomo.
De sus órbitas atómicas
huyen los pájaros,
los locos pájaros locos
con sus risas histéricas.

El gris obtura el cielo
y no sé si lloverá,
o sólo son nubes pasajeras
espantando al último tren
que se evapora,
como sus bufidos de vapor gris.

El tren de los pájaros locos;
de los pájaros que inventamos.

domingo, 24 de enero de 2010

Como todas las rotas margaritas




He visto el amor rondando los parques,
entrelazados ausentes, como si nada importara;
lo vi resuelto a someter cuerpos,
reducirlos a pieles desnudas,
osadamente desnudas.
Se arrastraba tras los árboles,
se dejaba llevar en andas, en cuclillas
o mansamente caer en la hierba;
chorreaba estaciones, cualquiera, todas juntas.

Florecía en tréboles,
entre piernas de enredaderas, senos rosados,
rosados como la juvenil vergüenza
que ausente se desprendía de pudores
sobre la hierba o sobre otro cuerpo verde,
verde de besos, de colibríes alborotados
sorbiendo polen fresco.

Lo he visto refugiarse en la sangre del fuego
transpirando aromas,
alelado de axilas, dormirse luego, relajarse
y volver a ser pudores cómplices.

Y he visto un amor atardecer,
refugiarse absorto entre distancias sin laureles ni boletos,
subyaciendo en la gris mansedumbre de los días
como la noche que inevitablemente nace
para morir en silencio;
como todas las rotas margaritas.

viernes, 22 de enero de 2010

De esperas y lluvias




He aprendido a sesgarte,
a desdoblarte desde la esfinge a tu carne,
desde la primera alborada hasta tus axilas de jazmines
hasta ser el ombligo que te separa;
todo eso con la habilidad de mis manos
y el crudo invierno de los ojos
que arrecia al abrazar aire,
el aire inconsistente donde antes estabas.

Pasas pero no pasas
por el cedazo mezquino de intenciones
de permanecer incólume
en la borra del café,
en lo que llamé huellas de amor
de madrugadas imperecederas.
Onírico despilfarro de deseos
voluptuosos. Tras la derrota
la incongruente vigilia se apoltrona
a esperar una revancha;
la última lluvia antes de la resignación.


Gracias tuti (Anna)

martes, 19 de enero de 2010

Cuando calló la ola




Le di mis calles,
mis pasos gastados de seguirle,
los pedúnculos de mis manos;
todo porque había una urgencia
enredada en el aire.

Fue la noche del diluvio,
donde las bestias apareadas en las sombras
esperaban su arca hacia el exilio.

/ Yo, un paquidermo noctámbulo sobre el tejado,
y el ancestral miedo que dentro del morral
hubiese una jauría de ratones acechando /

Le di mi absurda melancolía,
las pálidas farolas de mi acera,
el surco de glicinas desprendidas
corriendo al costado de su huída.
Fue la noche del diluvio.

Cuando calló la ola
los ratones ya no estaban;
ella tampoco.


Obra: EL ARCA Y EL DILUVIO - Gustavo Aimar

sábado, 16 de enero de 2010

De todos modos



Me basta saberte;
aun en la desfachatez
besando otras pieles
ajenas,
distantes,
mientras elucubras
indiferente
mi ausencia.

Cuando supongo
que existes;
me basta con saberte.

Grillos




Tus recuerdos…
tus recuerdos…

cri-cri,
cri-cri,
cri-cri…

¿Dónde diablos dejé tus recuerdos?

viernes, 15 de enero de 2010

Donde las mareas



Brotó en la calle
de improviso,
como un trueno seco;
descerrajó dos balazos de miel
sobre mis ladrillos de vidrio,
mis dos ojos de vidrio,
mis lirios ciegos;
irrigó arterias
donde hubo intemperie de cirios.

Se aposentó dueña
ama-da-ma-gestuosa,
señora de la vorágine
con su espada cantarina
entre mis costillas y la coraza.
Fue mucho, mucho más
que un sincope de mareas,
mucho más.
Demorará en retirarse.

lunes, 11 de enero de 2010

Quizás te escriba algo




Como un puzzle de sueño y piel
intento rearmar mi memoria.
Veintiuna piezas; noventa y nueve versos;
mil otoños de marfiles de sonrisas
y una canción que ya no desespera.

Tantos días para re-armarte, para enmarcarte.
Cinco lunas congeladas en la nevada de agosto,
veintidós nuevas primaveras.

Benedetti y su paso que pasa… ay! no me tientes,
que si nos tentamos no nos podremos olvidar…

Y no se puede olvidar
un puzzle incompleto con todas sus piezas;
la clave de sol que no está enmarcada
aunque brille con su ausencia.

Colocaré mi pieza, mi puzzle completo,
la memoria que no olvida enmarca el sueño.

Quizás amor, en otra primavera… te escriba algo.

sábado, 9 de enero de 2010

Aquella tarde




Toqué su hambre,
adoré su virtud preñando vuelos
y en la costa de isla inexpugnable,
con cuarzo y fuego
fertilicé su piel de arena.

Estalló en rojas flamas
el cerrojo de su cáliz.

Llamó al mar y lavó su vergüenza;
aquella tarde.

viernes, 8 de enero de 2010

Coordenadas de un triángulo




Todo desaparece en la rotación
estéril de la tierra. Luego regresa.
Cerramos los ojos y la osa mayor ya no está
en el punto exacto de la esfera.

La mesa cotidiana,
disimula debajo del mantel,
rodillas clandestinas en preludios.
Debilidad consensuada;
mi pie dentro de su braga.

Fueron sus ojos la geometría,
las coordenadas de un triángulo,
marcación celestial de un big bang.

Luego desaparecimos los dos:
mi pie y yo.

No regresamos.
La osa mayor señalaba -debajo de la mesa-
el vértice exacto de un triángulo.

martes, 5 de enero de 2010

Afuera corren buenos tiempos





Calma, afuera corren buenos tiempos,
y el aire, sortilegio de amapolas,
enamora la ansiedad de la espera.

Deja que tus marfiladas manos
añoren el bronce de las estatuas
con sus historias de verdes oxidados;
no corras tras las palomas
ellas sólo recogen migajas de los escombros.

Sé tu misma, no te inventes.
Fluye como el aire debajo de los aviones,
levanta vuelo desde tu torre.
Erige un castillo con miserias que te incomoden,
destruye el puente sobre su fosa,
siéntate a ver tu obra; y sonríe.

lunes, 4 de enero de 2010

Encuentros (Cuartillas trisílabas)




Seduces
al aire
que pasa
dormido.

Aromas
en besos,
perfumas
auroras.

Estampan
tus labios
la boca
deseada.

Derrites
deseos;
suprimes
angustias.

-----

Podría
amarte
sin miedos,
por siempre.

Ser calma,
abrigo
al viento,
ciprés.

El vino
del sueño
que riegue
insomnios.

El hábil
botero
que bogue
tu piel.

/ Ser sólo
amantes
urdiendo
encuentros /

sábado, 2 de enero de 2010

Amnesia




Tengo la extraña sensación de haberte muerto antes;
antes de los litúrgicos recuerdos dominicales
en la voz que te nombraba entre los coros de murmullos.

Querías descansar en los fantasmas y yo te mataba,
tantas veces como brotes renacías
en los pliegues de mi obtusa memoria.