jueves, 11 de marzo de 2010

Anatomía de los ojos


Ya deshojo cosas;
las margaritas se acabaron
en el último suicidio de amor.
Deshojo piedras:
lajas blancas, sonrisas negras;
deshojo orejas redondas y grises
de paquidermos abandonados;
deshojo ovejas descarriadas. Las cuento.

Deshojo ojos;
adivino en cada lágrima
la última moradora,
el último transeúnte devorado
por boca-nadas de olvidos.
¡Mira que guardan muertos esos ojos!

Deshojé los míos;
murieron tantos fantasmas.

8 comentarios:

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Maravilloso, Daniel.
A mí se me había dado por deshojar sonrisas, pero como el núumero de dientes normalmente es el mismo, siempre arrivaba al mismo resultado. Así qeu decidí empezar a deshojar aloe veras. Como te imaginarás, mis manos están todas pinchadas, pero al menos tengo el vértigo de la incertidumbre, que a veces, esconde tantos muertos y fantasmas como los ojos.
Cariños!

vuelo de hada... dijo...

Yo siempre he dicho que los ojos son el espejo de alma.
Cuando dejas que estos vean lo que te atormentan eso vas a reflejar y si consigues ver lo mejor de tu interior, entonces eso mismo también reflejaras.
A deshojar las penas que guarda el alma!
Un abrazo y que tengas un feliz fin semana.
Como siempre gracias por tus profundos versos

reltih dijo...

en verdad que leyendo esta joya, uno prefiere ser ciego.
un abrazo

La abuela frescotona dijo...

Vamos Dani, que las margaritas no se acabaran nunca, búscalas en los jardines ajenos, suelen ser las mas bonitas, creo que tu, te quedarás con tus ojos, eres un valiente solidario,deshojando penas ajenas.
te abrazo mi querido amigo

Daniel dijo...

Sol ¡Qué ocurrencia la tuya! Ponerte a deshojar sonrisas. Cuida las heridas de las espinas con...aloe!
Gracias bonita, me despertaste una sonrisa.
Mi cariño.

Daniel dijo...

Mucha verdad en tus palabras bella Hada; es bueno cada tanto deshojar los recuerdos innecesarios.

Besos y buen fin de semana.

Daniel dijo...

Con cerrar los ojos y vernos por dentro sería suficiente estimado amigo reltih.

Mi abrazo.

Daniel dijo...

Estimada abuela, hay vetustos jardines donde las margaritas ya no florecen.
Gracias por volver.

Mi cariño.