viernes, 9 de diciembre de 2011

Orfandad

el pulso tembloroso del soñador
sumó otro vano latido
que acabó seco en la pared del baño

otro hijo de ojos negros
parecidos a los tuyos
abortó la soledad

viernes, 28 de octubre de 2011

Burdas imitaciones de una vida

Venía la rueca con rumbo circular
tejiendo bufandas a la angustia;
las agujas desabrigadas del tiempo
delataban los puntos suspensivos;
los demás abandonos eran puntos seguidos.

/Juana lloró esa tarde/

Había razones entre sus dedos de chocolate;
involuntarias y superfluas;
burdas imitaciones de una vida.

/Rodó un pañuelo en vuelo incierto/

Es la voz de la intemperie
un sonido hueco, deshabitado,
desalojado de instintos,
huérfano de verbos conjugados.
Juana teje surcos rojos en sus ojos.
La tarde llueve calle abajo del abandono.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Prospecto

No beses sin sonrojar sus dientes con rouge;
no comas labios sin sacarle las espinas;
no mastiques un corazón enamorado,
lámelo despacio, puede disolverse de manera abrupta
y quemarte la vida con su ácido olvido.

Si tienes la suerte de encontrar un camino,
úsalo al momento;
los caminos suelen tener fecha de caducidad
y es entonces que caminan en círculos.

No planees lo imposible;
acepta resignado que es…imposible.
Las utopías son como los amores de paso:
los bebes y luego se marchan al amanecer
con una nota en la almohada,
-eso si tienes suerte que no roben tu billetera-
frustrándote el sueño.

Di siempre, mirando a los ojos;
que no se parecen en nada a un cielo
ni siquiera al verde -o azul- del mar
-porque no todos los ojos son verdes ni azules
y hay mares negro y rojo-
simplemente húndete en ellos.

Si te pide un beso, dale dos
-puede que no haya otra oportunidad-
y si se queda con hambre,
estarás en posición de negociar
y de poner nuevas condiciones
pero en tu propio terreno.

No alteres la dosis de lo justo;
si das más de lo que pide, puede que se asfixie
si das menos de lo que puedes; cambiará de medicina.
Recuerda agitarla cada tanto
para que la esencia no sedimente.

Abusa del amor, crea hábito;
tarde o temprano
los años pasan factura, rompiendo el prospecto.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Derechos registrados

Te cedo todos los derechos;
pero acuérdate que hace más de mil días
fueron liberados amores
de propiedad compartida.

No es que no me interese acunarlos,
solo que me incendian la piel
en la calidez exagerada de la nostalgia,
cuando la friolera de los incunables años
abre su troglodita memoria.
Además, ya no dan rédito,
depositados en las cuentas cerradas
de un vetusto coleccionador de amoríos muertos.

Si quieres los puedes incendiar
y arrojarlos al mar, para que no sobrevivan
al balance final de tus recuerdos.

jueves, 28 de julio de 2011

De uvas verdes

Tócame los músculos de la memoria
y regresa cada tanto a decirme,
que no soy tiza borrada en el aire.

Recuérdame el haber no escrito
en el muro de los perros negros:
“que tarde se hizo para olvidarte”,
y esta curiosidad malsana de saber si aún sigues,
pegada a los ladrillos de la plaza del hambre,
donde nos comíamos sin masticarnos,
tragándonos como oblea de ostia;
engarzándonos entre los dientes
los besos de uvas verdes,
justo antes de medianoche.

jueves, 21 de julio de 2011

Donde los cipreses

Tuvo una forma un perfil
una voz cincelada en cobre
un añil taparrabos de piel de credos
dos piernas de esfinge taladrando los ojos.

Cargó en su cetro los prepucios de la noche
fue reina avispada de los zánganos
arrastró consigo las eras de lumbre
de los soles de estío
pero no pudo
no estuvo
no cupo
allí donde descansan lo cipreses secos

por eso…

solo por ella reverdezco.

domingo, 19 de junio de 2011

Profana

Debajo de tus uñas
más profundo aún
debajo de tu dermis
quizás debajo de ti
hay vestigios de mí
de mi piel profanada
de mi espalda trazada
por tus orgasmos matinales.

sábado, 11 de junio de 2011

Apenas un comentario

Mientras el café humeaba
en los alientos
y ya nada había
para explorar
en los orgasmos de los besos
descubrí que debajo de tus bragas
habitaba un planetario
que contenía todas tus estrellas
y ninguna reputación marcada
apenas un comentario
sobre como consumirte cruda
con el simple aderezo
de una poesía.

sábado, 28 de mayo de 2011

Al costado de los labios

¿Qué dirías luego del primer abrazo,
luego del preludio amanecido,
acurrucando un fulgor entre comillas,
delatando ojeras trasnochadas?

De haber imaginado que el queso de la luna
alimentaría los ratones de los vientres,
hubiese planeado una estrategia,
un ardid de enamorado,
para no dejarte a dos pasos de la huída
o a un palmo del último pecado.

Abrase visto tanto descaro,
tanta virtud de estafador,
que para seducirte
he timado los versos a un poeta,
libado la paz de los laureles
para liberarte conmigo.

¿Qué dirías entonces al cerrar la piel
sobre los trazos de los sueños
para dejarlos abiertos
sobre la mesa de noche,
al costado de los labios?

/Se recuesta la espera
en los pies fríos del poeta.

Subyugado por tersuras de axilas
bosteza un almanaque la pereza de los días /

¿Qué dirías ahora que se acaban los versos
y las palabras añoran
rearmarte en poesías,
y no encuentran los labios
en el lugar que besaste?

Acaso no sepas; abrió Mayo
sus ventanas ateridas
colgando en la silla la piel del tiempo;
que sonidos de cuerdas
atraviesan cordilleras
hasta tus mejillas.

Quizás calles y muerdas la alfombra;
lo besos besados;
las descorchadas corcheas del silencio
que allanarán tu morada diciendo:
que tarde se hizo y arrecia el invierno.

domingo, 15 de mayo de 2011

Arenga a los amores secos

Ella contaba las horas, las caídas,
los naufragios azules de sus ojos;
me hablaba de un tiempo extraño
donde la humedad de la piel
jugaba con las ranas de los charcos;
todo era sublime, como un cuento de lluvias.

Ella hablaba por mí;
decía que volver cada tanto
a remojar los pies en los recuerdos,
arengaba a los amores secos
y le plantaba una sonrisa a la utopía.
Que amar por amar; inventar una ilusión,
era desgarrar el aburrido hastío
hasta dejar entrar un brazo suave
que abrace, que tome por detrás a la penumbra
y le aclare al silencio que nada regresa de la muerte
y aún así, seguir amando.

Y me habló al oído.
Murmuró chubascos sobre los hombros,
descerrajó cortinas de luz
sobre una noche espesa
donde su boca evolucionó un llanto
hasta entonces reprimido.
Cerré los ojos y se durmió conmigo.

viernes, 22 de abril de 2011

Consentida de riqueza abúlica

Si me conocieras
no atravesarías la noche para beber
esta languidez que empacha los días
ni serías ave azúcar que picotea
la sabana desesperada de una manzana partida.
Trozarías las hojas en mitades irregulares
para que al caer sobre las mieles
no rearmaren al imberbe figurín
que idealmente modelas
con tu partitura de poeta
de niña bien
consentida de riqueza abúlica.
Si me conocieras huirías
dejando tus zapatos de cristal
enredado en las muecas del puñal
de mi locura
de mi convencional estructura
de nigromante desacertado
que no le atina ni al centro de su llaga
con la última bala de cordura.

sábado, 9 de abril de 2011

Códices

Para plagiarte tal cual entonces,
he masajeado la memoria de anaquel
junto a los códices de un alfabeto blanco;
he aspirado a más como un brote tierno
ansioso de savia y humedad de barro.
No respondieron los pies al escribirte
y se quedaron quietas las palabras de amor,
entumecidas de ignorancia.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Oropel

Al igual que ayer,
cuando la tarde cerró su sombrilla de estío
sobre la cabellera de un sauce. Al igual que ayer,
abrí los relámpagos que escondía mi garganta
y esputé granos de sal en los cráteres de la ausencia.
Entonces, se desgarró la piel del viento
cayendo sobre la recostada mugre del amor muerto,
el de las cien vidas y sus tantos poemas desilusionados.

Se han caído mis ojos;
ellos sostenían la mirada sobre tu tenso horizonte;
no hay palabras contra ello ni cuerda que sostenga
mi mano en la falda de la vida;
y caigo mientras destejo el hilo
que tantos años me llevó ordenar, punto por punto,
inexorablemente en filas de a dos,;
como si el par perfecto fuese dos,
cuando es claro que siempre es uno
más un poquito de alguien, que generalmente está ausente.

No se puede abandonar una huella circular
ni desviar los pasos
fuera de un eje que rota en el centro de los ojos;
y no hay dolor en la herida ni en la cicatriz de la ausencia;
no hay vector preciso de este vacío.
Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.

Al igual que ayer, cuando extendí el pulgar para apagar al sol,
apareciste detrás de una nube, vestida de durazno de ámbar,
con trenzas de oropel pendiendo de uno de tus lados;
el del caroso con forma de corazón.
Al igual que ayer,
cerca de la última fila de abedules, te partí en dos.
Apenas el sol había transcurrido dos giros de su vida,
lejos de mi pulgar asesino.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Ayer te amo

Ayer te amo,
qué importa el tiempo.
Pensar que detrás de las ojeras
hay huellas incoloras de una amnesia,
amnesia de un presente.

Entre el follaje de las barcas
los pájaros en celos aluden ciegos
con picos ciegos los ojos ciegos
y soy amor pretérito y dices: no es cierto
y digo ayer te amo,
y dices ¡no es cierto!...
no se puede tocar la piel antigua de la ausencia
ni esconder bajo el tapete el polvo de estrellas
ni abrochar los besos de unos labios
al respaldo de una hoja al viento,
y eres viento
-y digo: ¡ayer te amo!
y eres mientras arrecias las palabras
-y digo: soy ayer.

Ayer soy abrazo a mitad de camino,
ayer inválido tranco largo,
ayer de ajena, distante,
imagen diluida,
empobrecida memoria,
desgastado pretérito.
Te amo mañana
bajo el a-temporal verbo de una espera.

lunes, 10 de enero de 2011

Con las bocas llenas

Maleducada. Bajo mis axilas
te asilas, te arropas.
Maleducada. Bajo mis uñas
te arraigas, me roes por dentro,
intrépida, indulgente. Maleducada.

Tomas los atajos,
los cincelas a tus antojos;
destajas las llanuras.
Las planicies despobladas
los pueblas de pueblos nómades,
de infantes traviesos
que juegan rayuela
hasta el cielo de tu niña,
de tu niña que lame piel de alborada,
que se desliza vientre abajo
y puebla mi despoblado rebaño:
de acertijos,
de solitarias travesías,
contando desesperadas esperas
por alcanzarme.

Maleducada al irte
por los márgenes del diluvio,
sustrayendo los restos de mí
que boyan en tu útero.
Maleducado tu pubis,
maleducado mi instinto;
sorteando los relieves,
mixturando los colores:
negro-cano, rojo –ensortijados-
entre piernas,
entre bocas lascivas,
maleducadas,
que no hablan pero gimen
con las bocas llenas de espasmos.
Maleducada me bebes:
insolente, atrevida.

Sin importar la sintaxis
-de las lenguas-
hablamos el mismo idioma,
sin errores de ortografía.