sábado, 9 de abril de 2011

Códices

Para plagiarte tal cual entonces,
he masajeado la memoria de anaquel
junto a los códices de un alfabeto blanco;
he aspirado a más como un brote tierno
ansioso de savia y humedad de barro.
No respondieron los pies al escribirte
y se quedaron quietas las palabras de amor,
entumecidas de ignorancia.

2 comentarios:

RELTIH dijo...

CON TODA LA GENIALIDAD Y MADUREZ QUE DEMANDA DELINEAR EL AMOR EN LA MUJER. BELLISIMO TEXTO MI AMIGO.
UN ABRAZO

Daniel dijo...

Gracias amigo poeta; un placer verte.
Un abrazo para vos.