sábado, 13 de marzo de 2010

En el vértice de la aurora



Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.

10 comentarios:

reltih dijo...

guau, ese titulo compajina perfectamente con meras letras del alma. tremendo tema poeta!!!.
un abrazo

Chiqui Abreu dijo...

Dann, esta poesía me pinta un paisaje mágico, es un placer asomarme al balcón de tus sentidos y admirar el arte que colorea el cielo de tu amor y tus suspiros.
Besos,
Chiqui.-

Aylin Perdomo dijo...

wao llegue a tu blog`por casualidad y me he encontrado con hermosos versos y poenmas tu felicito...

Daniel dijo...

Gracias reltih, amigo poeta. Es bueno verte.

Saludos.

Daniel dijo...

Mi chiqui, los balcones de tus ojos engalanan esta casa, esta poesía.
Gracias mi bella por tu presencia.

Besotes.
Dann

Daniel dijo...

Aylin; gracias por quedarte, espero te hayas sentido cómoda.

Saludos.

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Bello poema Daniel. Imágenes muy nítidas, muy perceptibles a través de tus versos. El reflejo de la pérdida del encanto (o su redescubrimiento).
Cariños!

Daniel dijo...

Hola Sol; solamente la eterna pregunta de los años; innecesaria por cierto, pero muchas veces inevitable. Al menos en mi.
Gracias por volver.

Un beso.

Duna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Duna dijo...

Mientras el anochecer
busca un abrazo
en el aliento tibio
de un gemido susurrado
labio a labio,
la fusión permanece
colgada de desnudos besos
con derroche prodigados.
Y en la pared,
el último resquicio de noche
se refleja la duda
de si mañana habra sed...


Dann, es un placer leerte y compartir tus sentimientos escritos.
Perdón por dejarme llevar por tus versos.

Un beso