viernes, 15 de enero de 2010

Donde las mareas



Brotó en la calle
de improviso,
como un trueno seco;
descerrajó dos balazos de miel
sobre mis ladrillos de vidrio,
mis dos ojos de vidrio,
mis lirios ciegos;
irrigó arterias
donde hubo intemperie de cirios.

Se aposentó dueña
ama-da-ma-gestuosa,
señora de la vorágine
con su espada cantarina
entre mis costillas y la coraza.
Fue mucho, mucho más
que un sincope de mareas,
mucho más.
Demorará en retirarse.

4 comentarios:

reltih dijo...

un léxico exquisito. me tramo tu tremendo escrito.
un abrazo mi hermano

Chiqui Abreu dijo...

Hermoso, querido Dann, es una entrega a ese amor que se acuna en el alma.
Te quiero mucho y admiro tu arte!
Besos,
Chiqui.-

Daniel dijo...

Abrazo mi querido amigo reltih y gracias.

Daniel dijo...

Mi querida Chiqui, gracias por ser tan agradable compañía.
Un gran abrazo.
Dann