viernes, 8 de enero de 2010

Coordenadas de un triángulo




Todo desaparece en la rotación
estéril de la tierra. Luego regresa.
Cerramos los ojos y la osa mayor ya no está
en el punto exacto de la esfera.

La mesa cotidiana,
disimula debajo del mantel,
rodillas clandestinas en preludios.
Debilidad consensuada;
mi pie dentro de su braga.

Fueron sus ojos la geometría,
las coordenadas de un triángulo,
marcación celestial de un big bang.

Luego desaparecimos los dos:
mi pie y yo.

No regresamos.
La osa mayor señalaba -debajo de la mesa-
el vértice exacto de un triángulo.

4 comentarios:

reltih dijo...

epale!! ese cierre estuvo excitante.
un abrazo amigo

Paco Alonso dijo...

Hermoso el poema que nos acercas en esta fría mañana del Sábado.
Cerrar los ojos y soñar.
Que tengas un buen fin de semana.

Gracias por compartir.

Cálido abrazo.

Daniel dijo...

Mi abrazo reltih y buen fin de semana.

Gracias amigo.

Daniel dijo...

Gracias Paco; sigue soñando por favor.
Buen fin de semana y mi abrazo.