martes, 5 de enero de 2010

Afuera corren buenos tiempos





Calma, afuera corren buenos tiempos,
y el aire, sortilegio de amapolas,
enamora la ansiedad de la espera.

Deja que tus marfiladas manos
añoren el bronce de las estatuas
con sus historias de verdes oxidados;
no corras tras las palomas
ellas sólo recogen migajas de los escombros.

Sé tu misma, no te inventes.
Fluye como el aire debajo de los aviones,
levanta vuelo desde tu torre.
Erige un castillo con miserias que te incomoden,
destruye el puente sobre su fosa,
siéntate a ver tu obra; y sonríe.

8 comentarios:

Chiqui Abreu dijo...

Una obra de arte, querido Daniel!
Maravillosa!!!
No tienes idea de cuánta luz me regala esta bella poesía!
Besos,
Chiqui.-

reltih dijo...

si señor!!! muy certero escrito.
un abrazo

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Algo me pasó con este poema Daniel. Sí, es verdad, siempre me llenás de sensaciones y me veo de pronto envuelta en situaciones ajenas. Pero hay algo más aquí. No puedo definirlo con exactitud, pero algo me sucedió. Será ese rayo de esperanza que atraviesa el título o ese regalo de aceptación en cada verso. No lo sé. Sólo sé que al final sonreí. Y que una sonrisa siempre hace bien.
Muchos cariños!

Paco Alonso dijo...

Excelente poema amigo.
Sólo los espíritus agrietados poseen aberturas al más allá.
Cuando regresan destellan obras bellas como esta.
Te enlazo para seguirte mejor.
Cálido abrazo.

Daniel dijo...

Gracias mi querida Chiqui, espero que dure mucho esa luz.

Un fuerte abrazo. Te quiero amiga.

Besotes.
Dann

Daniel dijo...

Poeta reltih; gracias por tu presencia.

Mi abrazo.

Daniel dijo...

Sol; siempre tienes palabras generosas a mi poesía; recuerda que yo escribo, vos (uds) le pones vida a cada palabra.
Gracias por sonreir.

Mi cariño.

Daniel dijo...

Muchas gracias Paco, un placer tu llegada a mi blog y por tus generosas palabras.

Saludos.