viernes, 31 de diciembre de 2010

Bohemia noche

Fueron las esporas, lo sé;
los remolinos de inquietudes
que atravesaron sin querer, el acantilado
de las bohemias noches,
donde hasta el vino se vuelve poeta.

Fueron las manos dudosas
que empuñaron la roja copa
y bebiéronse por la piel
la ufana algarabía de saberte:
íntegra, impoluta, deseada;
rodeando la glotis de un trasnoche.

No hubieron rasgos anegados
de rubor, cuando el beso
rasgó la incertidumbre
y se estableció en el mediastino aéreo,
donde la sangre se alborota y trasciende,
más arriba, más abajo del deseo.

Defender lo indefendible;
contener el aliento entre las piernas;
respirar profundo, absorbiendo
los remolinos de esporas
en travesía infatigable
hasta la boca abierta de tu noche,
donde la oscuridad del hambre
se tragó la flema de la luna y sus rimas,
y los escasos arrebatos de cordura.

Esa noche amaneció lloviendo
en las bocas de los sexos.
Sometimos las miserias
a los versos trasgresores
que hablaron de un amor bohemio
en la noche de tu noche.
Encendimos las pieles
e inauguramos el poema.

Esa noche.

4 comentarios:

RELTIH dijo...

UFFFFF, CUÁNTO ROMANTICISMO EN TUS LETRAS. UN GUSTAZO LEERTE POETA!!!
UN ABRAZO

La abuela frescotona dijo...

quien tuviese esa noche...
la bohemia es así, enlaza sentimientos que añoran compartir, nada importa mas que el contacto, saber que estas aqui, beber de la misma copa, respirar boca a boca en un abrazo cósmico que nos lleve al confín de las ideas.


querido Daniel buen año¡¡¡
ojalá...

Daniel dijo...

Mi amigo reltih; gracias por seguir.

Mi abrazo.

Daniel dijo...

Abuela; quién pudiera tener esa noche de plenitud.
Mil gracias por estar a pesar de mi abandono.

Mi cariño.