martes, 10 de agosto de 2010

Por las rosas eternas

Confío que sentiste lo mismo
que amaste como amé
que tuvimos un sueño en común
o un amor fuera de lo común;
lo cierto es que compartimos el mismo abismo.

No hay rosas eternas,
sí, hay ojos dispuestos a sonreír;
hay risas interiores
esperando vernos paisaje.

Podríamos: tú cada tanto…
yo alguna que otra vez,
coincidir en carriles opuestos
de trenes opuestos
de ventanillas opuestas
de rumbos opuestos;

coincidir esa mirada que nos bese
ese instante fugaz
el lugar exacto
y detener ese efímero beso de miradas,
de sonrisas
en la luminosidad de un flash
para decirnos:
hasta pronto amor
confío en ti
confía en mí;
eternicemos las rosas.

4 comentarios:

Tierra de sombras dijo...

Cuando se rompe un amor ¿cómo confiar en que sentía lo mismo, si se siguen distintas direcciones?.Quizás como dices en algún instante...
Un blog lleno de sentimientos.

Daniel dijo...

Creo que las direcciones opuestas no siempre significan no querer; a veces son desencuentros solamente físicos, cómo en este caso.
Gracias por acercarte a mi blog y dejar tus palabras.

Saludos.

ana dijo...

.....CONFIO QUE SENTISTE LO MISMO....cuanta ternura poeta!!!!
felicitaciones !!!

Daniel dijo...

Gracias Ana; confío que sientes la misma ternura.

Un beso.