sábado, 2 de marzo de 2013

Con las manos en los bolsillos


Como un niño travieso se escapa
como un látigo de luna que sisea
tentáculo holográfico que de un quieto anhelo se desprende

como una certidumbre de vida arrastra el apetito de roces
ella al alcance de un beso al oído
de un aromado te quiero en los ojos
de un químico enlace de sudores en los labios
espera e intuye que otra vez no llegará
que los pies de plomo se amuran al suelo de sus miedos

el hombre y su hambre
masticará cobardía por lo bajo
/y sus ojos/
sus manos en los bolsillos
clavarán las uñas contra sí mismo
y se diluirá como siempre hasta morir en el intento
retrayendo la culpa
/por lo bajo/

un holograma huirá sin los abrazos
/que inertes se replegarán/
hasta morir asesinados por la cobarde inacción de su amor.