sábado, 26 de julio de 2008

Placebo

Eleva tu volcán su lava ardiente,
el climax feroz de su fuego contenido,
desde el vientre caliente de tu tierra,
hacia mi calmo valle adormecido

Me cubres generosa con tus ríos,
transfundiendo en mí cauce tu energía,
como sangre de vida que derramas,
sacudiendo de espasmos mi apatía

Me quemas, me abrazas, me evaporas,
como sal de mar en tus entrañas,
y me dejas caer en fina lluvia
que el orgasmo de tu vientre acapara.

Luego, te acumulas en cenizas,
en la ladera escondida de mi espalda,
tu fuego se refugia en tus entrañas,
y los ríos ya no corren, y la lava que se apaga.

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