viernes, 5 de diciembre de 2008

Mi todo

Ella es un copito de nieve y la nevada; una cereza y todos los racimos; una pizca de sal y una salina; una molécula de aire y el aire que respiro. Es la esencia pura, la magnificencia de la luz, la inmensidad de la ternura, el universo y mi planeta; ella es así, tan pequeña y tan gigante. Y es mía.

Eres tan pequeña que cabes, en el vértice de mis ojos;
tan leve como una espora fertilizando el aire;
tan sutil, que fluyes, entre los barrotes de mis sueños;
pero infinitamente inmensa, cuando te detienes.

Eres viento del sur enredado en tempestades,
trepándote al balcón de mis abrazos;
precisos, perfectos, moldeados a tu tamaño,
y acabas siendo brisa cuando te relajas en ellos.

Eres la luna descalza caminando por mis sienes;
tan simple y volátil como el aroma que contienes,
cuando me embriagas, me subyugas;
entre sueños y amaneceres.

Eres toda perfecta y te tengo:
absorbida en la sangre, en la piel;
ocupando mi todo,
tan pequeña como eres.

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