sábado, 23 de octubre de 2010

Se dejó abrazar

(Para vos)

Se dejaba abrazar
cual columna de enamorados;
se descolgaba desde sus ramas
y la mirábamos deslizarse tronco abajo
como una danzarina de caño,
de los bares donde acaban
los que no tienen donde acabar la noche.

La llamábamos Madreselva;
cuerpo sutil trepador de piernas,
lividez de mármol,
generosa piel a bocas hambrientas.

Pensó una noche
mientras descendía
por el pasamanos de un amante:

-No hay hambre más grande
que el hambre de amor sin retorno
ni sed tan ávida que la sed de una piedra
en el ostracismo del fondo del mar.

Y salió a buscar cornisas de cielos,
se volvió tejados de otros tejados,
husmeó las paredes manchadas
de Romeos y Julietas.
No subió escaleras, sólo se abrazó a ellas;
se dejó llevar hasta darse cuenta
que el cielo estaba en su esencia.

Entonces descendió sin prisas,
encendió el cigarrillo de la noche
asióse al pasamanos
del amante más próximo.

Se dejó abrazar.

Osario

Claros son los reflejos,
ya sus ojos muerden los dientes
de otro amor de carne y besos.

Mis bronquios se adecuan a la apnea
y su aire poliniza por última vez mis pulmones.

Se manifiesta el temblor
con el último tren a Poemalandia,
donde deambulan las ánimas
de todos los amores muertos.

/Esta vez sin boleto de regreso /

Bah, eso creo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Menos tu recuerdo sin dorso

¿Cómo deberé recordarte
si hace dos orgasmos fuiste presente
y ahora dos pasados en retirada?

Ni tu sombra eyaculada al destierro
receptará mis ojos sobre tu espalda
-no hay espalda-
eres un recuerdo sin dorso,
yo un frente de batalla para otra guerra.

Puede que muerda otro pedazo de gloria
antes de acabar en el coito final,
donde todo se entierra.

/ Menos tu recuerdo sin dorso /

martes, 12 de octubre de 2010

Debo dejar la lucidez para más tarde

Debo dejar la lucidez para más tarde
y apretar los dientes contra el puño,
liberar mi pudor de amar,
la absurda vergüenza de amar
como si fuese prohibitivo.

¿Y cuál es la culpa de estos años tardíos,
de los tuyos precoces a mi tiempo?
¿A quién le debo disculpas
cuando el amor disculpa la tardanza,
si llegan errados los caminos?

Debo dejar la lucidez para más tarde,
para verte llegar a socorrer mi espera,
para poder decirte no es el tiempo
ni el momento del sol naciente
que se incendia.
Luego, si tú quieres te quedas.

sábado, 9 de octubre de 2010

Ecos sin Margot

Me hablaba de la muerte,
de las pupilas del sol ausentes en su natalicio,
de fenecer dormida sin antes mirar su espejo;
Margot de piedra, ángel sin vuelo,
siempre partiendo al paraje de la abulia
a arrinconarse en el letargo;
ancestral parroquiano de su desesperanza.

Y no sé ayudarte; mi temor se apretuja
sobre tu extendida ausencia
sin poder hallarte.
¿Por qué no vuelves con tus alas?

lunes, 4 de octubre de 2010

Conjugarte sin tiempos

Dame una razón que te sostenga,
un vientre donde cobijar este antiguo embarazo
antes que el día te aborte de mi frente.

Te quiero en verbo abierto, sin tiempos;
conjugarte en voces de pretéritos anhelos
sobre un palmo de blancas certezas.

Allanarte sin misericordia sobre mis rodillas,
hincarme en tu circuito de savia y sangre
y volverte amalgama en la vigilia.

Mujer de mimbre, morada de tribulaciones
virgen fiel a mis pretextos anacoretas.

Deja a esta vertiente derramarse en tus entrañas,
pariremos mieles de otoños no consumados
antes que el día nos aborte sin misericordia.

sábado, 2 de octubre de 2010

Sobre tu sombra

Tu risa crecía y crecía hasta volverse lengua;
desprendía los botones de mi hambre,
bebía en tragos largos mi piel
hasta volverme hombre.

Crecías dormida en los colchones de mis cejas,
yo robaba el sueño de a gotas
cuando mis labios se ungían de tus lágrimas;
quizás soñabas conmigo
y te abrazabas a mi ausencia.

/ No ha sido en vano dormir sobre tu sombra /