domingo, 20 de abril de 2008

Solo dame una razón

Solo una que me ayude a entender la distancia
a atesorar en el tiempo la ausencia de tu presencia.
Quiero probarme que soy capaz de sobrevivir en el exilio,
de tus brazos que no abrazan de tu labios que no besan,
cuando el egoísmo que acarreas con tu esencia,
elige los tiempos para poder amarnos, para poder sentirnos.
cuando eres fuego arrasador avanzando inquietante,
in crescendo en el tiempo, hasta volverte incontrolable hoguera,
para luego aminorar tu marcha en señal de cansancio,
de distracción aparente.
Escondes tus manos en el espacio oculto de la indiferencia
donde el roce pasa desapercibido a los ojos de mi búsqueda,
y dejas de ser mía para volverte de nadie,
te encierras en el abandono de no querer,
hasta lo que quisiste un tiempo antes,
y que ya es recuerdo ausente por el paso efímero del tiempo.
Solo una razón te pido para seguir queriéndote,
sin caer en el desánimo que provoca el silencio,
de tus manos que no tocan, de tus labios que no besan,
y de tu indiferencia cuando me dejas.

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