miércoles, 3 de junio de 2009

Valió la pena

Valió la pena conservar el vacìo,
observar al tiempo mutar sus escamas,
despacio, sin apuros por la huída,
sin arrebatar al primer amor desvalido;
valió la pena vida mía;


porque hoy tengo tus manos
sacudiendo el polvo amontonado en la orilla,
al costado de lo que fue vigilia
de urnas rebalsadas de amores muertos
y sus cenizas.


Y valió la pena
porque no hay blanco ni negro
entre tantas alboradas,
entre tanta sangre roja
fluyendo a borbotones;


en dos abiertas intenciones
a la vida,
a los sueños sin fechas de vencimiento,
al fenix renacido que busca revancha
por tantas muertes anteriores.


Y valdrá la pena amor;
porque no habrá final agónico
ni muerte súbita por desencanto
cuando tu amor retome su camino
y el adiós inevitable sellado con un beso.

2 comentarios:

El gato escondido dijo...

Paséa embelesarme, necesitaba leer algo así, no creo que lo entiendas pero leerte es como respirar, me da oxígeno.

Un beso.

Daniel dijo...

GRacias nuevamente amiga, doble alegría verte, no te imaginas tampoco eso.
Te admiro mucho.
Besitos y que sigas bien.