lunes, 6 de octubre de 2008

Alas quemadas

Repaso el cielo que ayer remontaba,
en torbellinos violentos que al sol intentaba,
acercar mis alas para que quemadas,
pudiese caer en mortal picada.

El vuelo fue corto, el corazón explotaba,
no se si por el esfuerzo o la carga pesada,
lo cierto es que el aire mi pecho quemaba,
en cada inspiración que mis pulmones daban.

Ella era mi cielo, él me cobijaba,
en ella mis alas se acurrucaban,
como el ave herida que se refugiaba,
luego que una piedra rompiera su casa.

Y fue esa misma piedra, que un día arrojada,
cercenó el amor que me alimentaba,
decidí alejarme a quemar mis alas,
allende en el sol y morir en picada.

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