martes, 7 de octubre de 2008

El reloj

Escribió la mañana su preludio de fuego,
salpicando de aurora el mutante cielo,
mostraba su marca redonda y naranja,
el astro encendido que brillaba trémulo.

El día tiñó tus rojizos cabellos,
peinados apurados por temblorosos dedos,
de peldaño en peldaño bajabas corriendo,
la empinada escalera del motel del lago.

El tiempo apuraba tu urgencia atrasada,
el reloj de la torre en campanadas sonaba,
marcando el momento crucial de llegada,
del marido ausente que tú no extrañabas.

La piel de tu rostro de pasión marcada,
llevaba las huellas de una noche larga,
que el hombre infinito el que amor te daba,
dejaba en tu cuerpo cuando te entregabas.

Pereció la angustia que tu urgencia llevaba,
cuando al borde del miedo que te desmayaba,
en derroche de suspiros feliz observabas,
que el reloj marcaba la hora equivocada.

2 comentarios:

cristal00k dijo...

Quizás porque soy un "zote" para ésto, siempre me maravilla que haya gente capaz de escribir versos.
Todos me gustan, de verdad Daniel, pero que lindo el de la entrada anterior (estremecimiento).

Abrazos!

Daniel dijo...

Admiro a las personas que tienen imaginación y capacidad para escribir un texto-relato-historia-o cualquier otro estilo de narración (ademas de sus propias historias) Gracias.