jueves, 2 de octubre de 2008

El engaño

Cómplice la lluvia con tus lágrimas se fue mezclando,
rodando por tu mejillas confundiéndose en el fango,
que a tus pies, pegajoso, succionaba el desencanto.

Desencanto que provoca, la ruptura de aquel pacto,
que nadie sufriría por el amor engañado,
y aquella tarde de lluvia lo encontraste entrelazado.

Entrelazado a dos piernas que apretaban su cintura,
estrujando lo que fue tuyo tantas veces sin premura,
tras el vidrio que chorreaba lágrimas de lluvia.

Lágrimas de lluvia que desmadran,
el incontinente cauce del río de tu llanto,
y el pegajoso fango que succiona tras tus pasos,
aquel pacto de amor y al amor engañado.

No hay comentarios: