viernes, 27 de noviembre de 2009

Antípodas





Cuando creemos que todo fue lavado
por la abundancia de ojos lluviosos;
cuando pensamos que los afiches dedicados
a los rostros que amamos
se alejan de las carteleras del corazón;
surgen detrás de los paraguas del olvido
sacudiéndose el lomo mojado
en la intemperie que recicla diluvios.

Entonces comienza el desequilibrio,
la soga tensada de la memoria oculta
pende de la milésima de hilo que la sostuvo
y descubrimos la verdad del sol,
el cliché vetusto que anuncia
que siempre está, aún cuando llueve.

Tal vez el maquillaje del olvido se descorre
por debajo del sudor de la almohada
donde abrazado reposaba lejos de las miradas
y tan cerca que era imposible no besarlo con lágrimas;
precio inasequible del amor sublime
el que añeja barricas de agua de mar
en las antípodas distancias,
del mar que guarda las memorias inconclusas.

2 comentarios:

El gato escondido dijo...

Tonta yo que no pasé antes a leer, ¡Madre mía!! ¿Pero tu te das cuenta como escribes???????? dan ganas de vivir en tus versos por siempre (Me salió del alma)

Daniel dijo...

Siempre tan generosa mi querida Sonia. No te reprimas, estamos solos.