domingo, 1 de noviembre de 2009

A su quietud



Son sus silencios hostiles
no son las noches vacías,
ellas existieron antes, mucho antes
de su verbo poesía,
de su elixir de marea interminable
izando al albur mis velas.

Es la quietud del ciprés
que quedó estupefacto de frío,
la brisa que mastica mis codos
cuando sostengo mi cabeza desde mis orejas
hasta su vientre mudo.

Es el límite, el final de las letras,
el relámpago en la lluvia,
la quietud del estanque,
el efímero beso que fue,
la mansedumbre del verbo,
las palabras de amor
hacia ella, para ella,
sólo por ella.

/ Cuánto la he amado en esa inquietud;
cuánto la amo en esta quietud /

No son las noches vacías.

/ Ya no más palabras /

Me angustia el amor en el silencio…
Me angustia el amor…
Me angustia…
Me…

/ Ya no más palabras de amor/

A su quietud.

6 comentarios:

Magdalena Albero dijo...

Me emocionan tus versos, Daniel. Tan bellos, tan tristes, tan sentidos...

Un inmenso abrazo, queridoamigo.

La abuela frescotona dijo...

el amor cambia su expresión con el paso de la vida, no su esencia- un abrazo querido amigo

Daniel dijo...

La piel del corazón que habla, quizás sea el domingo, no lo sé.

Gracias mi querida Magda. Un abrazo para vos.

Daniel dijo...

Supongo y deseo que la esencia no se modifique. Mil gracias mi querida abuela.

Un beso.

Leyddy Dhianna Reynoso Caraballo. dijo...

No mas palabras, a su quietud, a su ausencia, no mas palabras de amor Dani, que lindo que escribes, cuanto se sienten adentro...

Un abrazo fuerte que inquiete todo rastro de soledad y que huya y huya.

Besitos inmenso, mi cariño infinito.

Daniel dijo...

Mi querida Jolie; solamente son palabras profundas que no mueren, que se guardan, que suenan vanas decirlas a un espejo que ya no refleja.

Mi cariño infinito a tu cariño y gracias, siempre...