sábado, 14 de noviembre de 2009

Tríptico equilátero





Estoy en la libertad implícita
de una taza de café sobre los labios,
seduciendo sus aromas
en el ritual mágico de saberlo una víctima
y el liberador al desahogo de un insomnio
de esta noche que no cierra.
Donde los ampos trasnochados
iluminan la conciencia
y sus películas remake
se proyectan en la sala de mi memoria
atiborrada de fantasmas que tampoco duermen
sus respectivas vigilias.
Ellos también beben mi café.

Entonces me visualizo invisible
y el aire se transforma en morfina
que no me roza la piel pero se clava en ella
paralizando la noche bajo mis pies
para volverla eterna.
Y llegas tú, cortando el sorbo fatal de cafeína,
el tríptico equilátero que equilibra
la horizontalidad de mi sueño.
Justo ahora que estaba espabilado
para esperarte despierto.

4 comentarios:

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Daniel, tu poesía es cada vez más cautivante, sentí el aroma e incluso el sabor del café, sentí la espera y sentí la magia que sólo un buen poeta sabe generar...
Cariños!

Isabel dijo...

Hola:
Tenía que volver por aqui no? Un seductor de "cafés" y un "café" cuyo aroma se complace en seducir... será asi?, siempre hay tanto misterio en los versos que comparten la vigilia.

Gracias Daniel, por permitirme ingresar a tu mundo, te invito al mío, cuando gustes, a nosotros nos seduce el café y la poesía.

http://poetasalacarta.blogspot.com/

Daniel dijo...

Solcito, gracias por tus bellas palabras, seguimos intentando aprender a escribir poesía, de eso se trata.

Mi cariño.

Daniel dijo...

Isabel, gracias por volver, ya he estado en el tuyo y me pareció excelente, volveré con más tiempo para disfrutarlo mejor.

Saludos.