domingo, 10 de febrero de 2008

Apurarse ...

Acostumbrado a no tener tiempos, a desmerecer la vida entre relojes, calles atascadas, gente apurada, hasta yo mismo que me veo corriendo apurado como si la urgencia fuera tan necesaria. Creo que se ha vuelto rutina esto de andar apurado, y el día que no la tenga, como ahora que estoy disfrutando de mis vacaciones anuales, me encuentro perdido, desorientado, casi como autómata recorriendo el día sin saber a donde ir.Para colmo hoy es domingo, día nefasto para encontrar el acompañamiento justo y necesario para no sufrirlo; y la lluvia, inconstante lluvia, que lucha en guerra sin cuartel con el sol por preponderar en su tiempo de permanencia y que aseguro es sin treguas.
He leído con angustia la urgencia de la gente por matarse, en nuestras rutas,en una total contradicción, viajan apurados para poder disfrutar mas su tiempo disponible y solo apuran su tiempo de partida definitiva. ¿Y los días que quedaron sin vivir, y los amores que quedaron sin amores?
Dos realidades parecidas, apurarse para no llegar jamás, estancarse sin encontrar un camino para seguir, dos opciones, un mismo final, la nada.

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