viernes, 29 de febrero de 2008

Lluvias,lluvias

La lluvia, continuación de mis lágrimas,
obsecuentes por el amor distraído,
por extrañas manos que hurtaron,
sus tiempos y sus suspiros.
Ella, el otoño consumado entre frágiles
cristales clandestinos,
en la huida de mi absurdo amor
monótono y tibio.
Fue la última lluvia que se llevó el amor mío
arrastrado por el fango en aluviones de olvido,
su llama se fue apagando, muriéndose sumergido.
Ella volvió a sus miserias
yo en mis silencios volví a ser el mismo,
ya no hay lágrimas en mi alma,
se las llevó con su hastío.

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