jueves, 20 de agosto de 2009

No es el frío

He probado de ese cielo,
tantas alas he volado
ardiendo en él,
obstinada vida
que se niega a morir
aun en la cima de la caída.

Absolutamente se niega
aunque se quema.

El frío del infierno
no ha calado mis huesos,
sólo el vacío donde me pierdo
cuando mis pasos regresan
por sus antiguos dueños,
en la simiente que he sembrado,
que he marcado a fuego,
a fuerzas de te quiero.

4 comentarios:

Clara Schoenborn dijo...

Daniel: me pareció emocionante este poema, tan preciso en dejar regadas esos revuelos y esas huellas de nostalgia. Un abrazo.

Daniel dijo...

Fue una angustiosa nostalgia, por suerte (eso creo) superada. Gracias por tu presencia. Un abrazo.

Paulus Van Moratem dijo...

Ardiendo en el cielo de un frío que no me ama.

Tu poema encierra esa tristeza del pasado que tus versos dejan volar.

Maravilloso leerte amigo.

Daniel dijo...

El frío no es el amor, amiga; el frío es el silencio que duele.
Gracias pequeña Paulus, un beso hacia vos.