jueves, 17 de septiembre de 2009

Entre paréntesis

Perviérteme instantes,
con pequeños acertijos
que proclamen tu llegada sin tiempos,
déjame adivinarte en ellos,
sedúceme con tus claroscuros
allí donde los oídos callan
para leer tus labios;
allí donde eres música que alimente
esta perversión rítmica
de los gemidos.

Tú, artífice de mi cielo,
estandarte de mi conquista,
refugio de guerrero
en la derrota por los tiempos,
tú, mezquino amor;
rebélate por dentro.

2 comentarios:

La abuela frescotona dijo...

es bello ver al guerrero suplicante,como siempre "que bonito lo escribes", TE ABRAZO QUERIDO AMIGO

Daniel dijo...

El guerrero que se resiste a morir.
Gracias abuela, un abrazo.