sábado, 26 de septiembre de 2009

A tus costillas de arcilla

Vuelvo al cántaro
donde deposito las palabras
que se impregnan con tu líquido de vida,
que bebo cada vez que te leo
en tu verbo poesía,
es tu barro fresco
de sangre tibia
amaneciendo a mi vida.
¿Que haré cuando te agotes
y ya no exprimas tu cintura
para mi sed,
para mi búsqueda?

No reconocerás mis labios
apoyados a tus vértebras,
el cántaro se vaciará de lluvias
y serás solamente arcilla.

4 comentarios:

Clara Schoenborn dijo...

Da alegría leerte, alegría de sentimiento y de la vida que conlleva. Quien sabe si alguna vez la arcilla quede solitaria, cuando el amor siempre ofrece un resquicio. Un abrazo.

Daniel dijo...

Arcilla para mis labios, para mi amor; para otras bocas será seguramente vida.
Un abrazo estimada Clara.

La abuela frescotona dijo...

la poesia es vida para el Alma y paz para el corazon,los dos se unen en el gozo de la palabra inspirada siendo uno de eternidad y el otro de arcilla, te abrazo querido amigo

Daniel dijo...

Mucha verdad abuela, mucha verdad.

Este abrazo para vos.