jueves, 5 de febrero de 2009

La última esperanza (de los sueños)

Amanecí lloviendo, detrás mis sueños;
anegándose en la esclavitud de mi letargo,
ansiosos, irreverentes, en estado de alerta,
que abriera la compuerta a la visión al mundo.

Fueron por más, enterrándose en el lodo,
regurgitando espumas por los poros;
la liviandad del alma manifiesta
flotaba en los charcos como anuros.

Y renacieron en los cuerpos malolientes
que apretujados luchaban contra un muro,
embistiendo torpemente sus conciencias
en el intento de escapar de su futuro.

Y los vi salir, desparramando miserias,
lamentándose víctimas del descuido,
viscerales espasmos contraídos
esputaban el temor en sus gemidos.

No eran miles, ni cien, tan solo uno;
en sus pies las heridas no importaban,
las manos con humildad suplicaban,
y en la mirada su última esperanza.

2 comentarios:

cristal00k dijo...

Amanecí lloviendo detrás de mis sueños...
¡Que maravilla Daniel!
Besos.

Daniel dijo...

Gracias amiga. Besos. Cuidate