sábado, 22 de noviembre de 2008

Milagro muerto

Un milagro de amor aferrado a la cornisa,
agoniza en calma pero sin prisa.

Un sable de sombras sesgó su confianza
y el salto al vacío era su única esperanza.

La negra parca tiraba de sus brazos
incitando al amor a morir en pedazos.

La duda existencial era su fracaso
y la desilusión del amor marcó el ocaso.

Aspiró el aroma del aire mojado,
se lanzó al abismo desde aquel tejado

Sobre negro asfalto rebotó su cuerpo;
por la herida abierta desangró su alma
y en ríos de olvido se irá diluyendo.
Sin darme yo cuenta, un milagro ha muerto.

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