domingo, 11 de enero de 2009

Sinfonía inconclusa ( Final urgido)

Sonabas en mis manos como los sones de un piano,
en subliminal melodía de sentidos encontrados,
afinados sutilmente en tacto de senos encantados.

Ejecutábamos sinfonías con historias de pecados;
seduciéndonos en magistrales oberturas sin respiros,
en conciertos interminables de gemidos y suspiros.

Pintábamos en el aire las siete notas musicales;
mi barítono heroico la voz, de mis oberturas mayores,
tu voz, magistral soprano de tus jadeos mejores.

Sonábamos al unísono, en cierres magistrales,
de espasmos tu diafragma en voz de orgasmo,
eyaculando mi solo en un final de marasmo.

La maravillosa sinfonía quedó inconclusa,
cuando la realidad lacerante se me fue de la mano,
y en un arrebato de celos, el marido se llevó mi piano.

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